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Diputaciones vascas, órganos con peso propio

Con el control de las haciendas las diputaciones vascas cuentan con competencias con las que sólo sueñan las del resto de las autonomías

Las diputaciones vascas tienen en sus manos las haciendas forales, la competencia de recaudar los impuestos. Un dinero que luego reparten a los ayuntamientos y al Gobierno Vasco. Además controlan las infraestructuras, la promoción económica y el bienestar social, unas competencias que tienen reconocidas en el Estatuto Vasco y la Constitución Española.

Las diputaciones vascas tienen un peso propio impensable en el resto de las autonomías. Un peso que les otorga, sobre todo, la principal de sus competencias, la recaudatoria.

Haciendas forales

Y es que las diputaciones vascas tienen en sus manos las Haciendas. Este año, de hecho, las arcas de Bizkaia, Gipuzkoa y Alava, deberian recaudar en torno a los 12 mil millones de euros, un dinero que luego se encargan de repartir a los ayuntamientos y también al gobierno vasco que depende casi en exclusiva, en un 95% de los ingresos que le ofrecen los 3 órganos territoriales para poder llevar a cabo sus políticas. Todo lo contrario a lo que ocurre en el resto de comunidades autónomas.Las haciendas forales mantienen además la capacidad de legislar sobre las haciendas pudiendo modificar los impuestos, desde el IRPF hasta el impuesto de sociedades con el que se grava a las empresas.

Otras competencias y elección directa

Además las diputaciones vascas tienen también en sus manos competencias tan importantes como la de infraestructuras, promoción económica o bienestar social y manejan presupuestos que van desde los 7.000 millones en el caso de Bizkaia hasta los 611 de Alava o los poco más de 800 de Gipuzkoa para llevar a cabo sus políticas. Ante la importancia de estas competencias es normal que las diputaciones vascas sean las únicas del estado que son elegidas directamente por los ciudadanos, que conforman con sus votos las JUntas generales, algo así como unos parlamentos de provincias.

Reconocidas por la Constitución

En Euskadi el debate sugido en ESpaña sobre la posibilidad de eliminar las Diputaciones para recortar gastos es prácticamente imposible, no sólo por el peso específico con el que cuentan los órganos forales, sino porque además cuentan con reconocimiento constitucional y estatutario por lo que cualquier cambio obligaría a reformas previas en el estatuto vasco e incluso en la Constitución.