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Emoción, silencio y gratitud en el funeral de José Delicado Baeza oficiado en la Catedral de Valladolid

Ricardo Blázquez elogia el carácter "delicado" del arzobispo emérito de Valladolid, que falleció a los 87 años en la residencia de las Hermanitas de los Pobres

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez; el riosecano Carlos Amigo (arzobispo emérito de Sevilla); el obispo auxiliar de Madrid, Martínez Camino, y prelados de diferentes puntos del país se desplazaron a Valladolid para dar el último adiós a José Delicado Baeza

El templo herreriano donde José Delicado Baeza presidió innumerables actos religiosos fue también el espacio elegido homenajear a un religioso que dijo adiós a la vida de la misma manera en la que vivió: sin hacer ruido, sin molestar,... Su carácter afable fue reconocido por Ricardo Blázquez, quien pronunció la homilía como actual prelado de la Diócesis vallisoletana, además de ser el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, en sustitución de Rouco Varela.

Delicado Baeza, nacido en Almansa (Albacete), el 18 de enero de 1927, se inició en el ministerio episcopal en Tuy (Vigo), en 1969, y fue arzobispo de Valladolid durante 27 años, desde 1975 hasta agosto de 2002, cuando presentó su renuncia al Papa Juan Pablo II al cumplir los 75 años.

En su despedida de los fieles, el 6 de octubre de 2002, Delicado Baeza sostuvo que las peores críticas fueron las que recibió de sus propias "voces interiores" y recordó sus inicios en la diócesis vallisoletana, cuando aquel 7 de junio de 1975 se ofreció como un "hombre de deseos", de disponibilidad, de "búsqueda conjunta de Dios no individualista", en una vocación de servicio que le acompañó durante toda su trayectoria.

"Intento descubrir a Dios en nuestra vida, en medio de las dificultades, incluso en duras horas en algunos momentos", confesó en su despedida el prelado, quien sólo en la "misericordia divina" dijo encontrar respuesta a todo lo que había hecho en su vida.

Ordenado sacerdote en Almansa el 22 de junio de 1951, se licenció en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, y posteriormente fue becario del Instituto de Estudios Eclesiásticos de la Iglesia Nacional de Santiago y Monserrat, en Roma.

El 7 de agosto de 1969 fue preconizado obispo de Tuy-Vigo por el Papa Pablo VI, y ordenado obispo en Almansa el 28 de septiembre del mismo año.

Como arzobispo de Valladolid puso en marcha vicarías zonales, arciprestazgos y delegaciones que abrieron cauces de participación a religiosos y laicos, dando lugar al denominado "espíritu de Villagarcía de Campos", que marcó la línea pastoral de las diócesis.

Durante su mandato se construyeron 14 nuevas parroquias y rehabilitaron diversos edificios de la Iglesia y en su última etapa sufrió el llamado caso Gescartera, una sociedad en la que la diócesis de Valladolid invirtió más de mil millones de las entonces pesetas.

Presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1975 a 1981, monseñor Delicado fue uno de los representantes españoles en los Sínodos de los Obispos de 1980 y 1983 por designación papal; y participó en los simposios de obispos europeos celebrados en 1982 y 1985 y en 1993 formó parte de la representación española que asistió al Consejo de Conferencias Episcopales Europeas.

El 24 de febrero de 1981 fue elegido vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y reelegido para el mismo cargo el 21 de febrero de 1984.

Desempeñó además el cargo de presidente de la Fundación "Las Edades del Hombre" hasta diciembre de 1997, una iniciativa que alentó

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