¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

CULTURA

Málaga alumbra el primer Pompidou fuera de Francia

El centro de arte contemporáneo abre sus puertas con 90 obras de autores como Picasso, Magritte o Frida Kalho

La primera sede del Centro Pompidou fuera de Francia abre sus puertas con cerca de 90 obras que no dejarán indiferente al visitante. Ubicado en el Puerto de Málaga, en un característico edificio rematado por un enorme cubo de cristal, el Pompidou de Málaga alberga autores como Picasso, Miró, Magritte, Giacometi, Bacon, Chagall o Frida Kalho; a la pintura y escultura se suman obras audiovisuales y performances que invitan al espectador a divertirse, sorprenderse, ofuscarse o interactuar en ocasiones.

Concebido como un Pompidou provisional, el acuerdo entre el ayuntamiento de Málaga y el centro francés abarca cinco años de duración, aunque no se cierra la puerta a una posible ampliación. A cambio, el consistorio ingresará anualmente cerca de 2 millones de euros al centro galo en concepto de canon y otros servicios. Se espera que el Pompidou de Málaga reciba al menos 250.000 visitantes al año. El centro será inaugurado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de cultura francesa Fleur Pellerin.

Niños ante el Gernika o el Hula Hop de Espino

Treinta y dos rostros imposibles, en movimiento, divertidos aunque inquietantes reciben al visitante en el Pompidou de Málaga. Es la obra de Pierrick Sorin (It,s really nice. 1998), compuesta por retratos en vídeo que ilustran la filosofía del centro de arte contemporáneo. “Las imágenes están mezcladas, no se saben si son de un sexo u otro, es un mundo abierto, de esta forma hemos concebido también el centro Pompidou, como un centro abierto a las experiencias a los descubrimientos, al placer, a las sorpresas…” relata Brigitte Leal, la comisaria de la exposición. Con esta obra el espectador se introduce en el primer bloque temático: la metamorfosis. Y aquí, Picasso es una figura central por su influencia sobre otros autores. Se muestra en este bloque Autorretrato de mujer con sombrero del pintor malagueño.

No pasa desapercibida la obra de la holandesa Rineke Dikstra, una instalación en la que a través de un vídeo, muestra las emociones de niños que están viendo el Guernika. (I see a woman crying (Weeping woman) Tate Liverpool. 2009-2010)

Los autorretratos es otra de las secciones en la exposición del Pompidou de Málaga, con un colorista Dimanche (1952-1954) de Chagall en el que muestra su exilio en Rusia y su llegada a París o con el que fue durante mucho tiempo la única obra de Frida Kalho en un museo europeo (The frame. 1938). Así como la parodia de El caballero español (1937), donde Eduardo Arroyo muestra a un bailaor con un largo traje de noche en actitud seductora, una grotesca imagen con la que criticar el espíritu misógino y machista de la época.

O la inquietante obra del artista suizo Jean Tinguely, un autorretrato dinámico donde una rueda hace moverse una macabra máscara en la que hasta el sonido provoca desazón (Autorretrato. 1988)

Otro de los bloques, el hombre sin rostro recoge obras de Giacometti (Mujer desnuda de pie. 1966) junto a películas míticas de Andy Warhol (Andy Warhol. Portrait of the artista as a young man. 1964-1965) o Yoko Onno (Eye Blink. 1966). Y a continuación el cuerpo político, con obras de mujeres artistas desde los años 60 hasta nuestros días y ante las que es imposible mantenerse indeferente, como el vídeo de la artista israelí Sigalit Landau en la que, desnuda, en una playa de Tel-aviv se va provocando heridas con un hula hop de espinas (Hula hop de alambre de espino. 2001): “Es una imagen profundamente política, representa la historia desgarradora de un país fronterizo”, señala Leal.

Magrit y su famosa (La) violación (1945) se enmarcan en el último bloque, el cuerpo en pedazos, junto a la Dafne (1937) de Julio González. Y como un ejército de monjes etéreos, sin rostro, aparece la instalación denominada Fantasma (2007) de Kader Attia que quiere simbolizar el papel del hombre ante Dios.

Un recorrido trufado por las divertidas creaciones de Tony Ousrler en zonas atípicas, muñecos sin rostro pero en los que un vídeo proyecta caras que hacen gestos como la d David Bowie: “En todo el recorrido nos vamos a ir encontrando con las obras de Oursler, en todas las salas y en cada espacio hay muñecos de este autor, en sitios sorprendentes e inesperados para crear un intercambio y un descubrimiento entre los visitantes y la obras”, concluye Leal.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?