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novillada en la maestranza

Oreja para la firmeza de David de Miranda en la última de abono

Los debutantes Curro Durán y Alejandro Fermín dieron una vuelta al ruedo

Imagen del paseíllo de la novillada celebrada este domingo, 21 de junio, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Sevilla

El onubense de Trigueros David de Miranda ha cortado la única oreja de la tarde en la novillada, última de abono, celebrada este domingo en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la que sus compañeros de cartel y debutantes en el coso del Baratillo, Curro Durán y Alejandro Fermín, lograron dar una vuelta al ruedo.

Se han lidiado novillos de Rocío de la Cámara, quinto y sexto con el hierro de Cortijo de la Sierra, desiguales de presentación -más fuerte el quinto y el lote de David de Miranda- y de escaso juego a excepción del referido quinto que sí tuvo buen son aunque duró lo justo.

David de Miranda, de grana y oro: estocada desprendida (ovación con saludos) y casi entera traserilla (una oreja).

Curro Durán, de verde botella y oro: estocada atravesadilla y cinco descabellos (palmas tras aviso) y cuatro pinchazos y estocada (vuelta al ruedo con algunas protestas).

Alejandro Fermín, de blanco y plata: estocada desprendida (vuelta al ruedo) y dos pinchazos y estocada baja (silencio tras aviso).

La plaza registró media entrada en tarde calurosa.

Se empestilló de salida el novillo que abrió plaza, aunque embistió con cierta calidad al capote de David de Miranda. Brindó el de Trigueros al respetable y siempre cuidó su colocación, pero el noble novillo cada vez se lo pensó más y al trasteo le faltó continuidad. Seria labor del onubense que terminó acobardando a su oponente. Si cabe, más firme incluso fue su labor ante el fuerte cuarto, al que quitó por ceñidas gaoneras. Tras brindar al maestro Manolo Cortés, De Miranda derrochó quietud y temple a la par que el novillo echaba el freno. Las bernardinas finales le pusieron en bandeja una merecida oreja.

Se presentaba ante su afición el utrerano Curro Durán, hijo del maestro del mismo nombre, y cierto es que estuvo muy por encima del primero de su lote, un novillo sin ganas de embestir. El quinto, un torito con el hierro del Cortijo de la Sierra, sacó el buen son de su sangre Osborne y fue el mejor de la novillada. Lo aprovechó Curro tras recibirlo con un farol a portagayola y tras brindarlo al público. La faena comenzó en los medios con varios muletazos cambiados por la espalda y después de la templada primera serie ya estaba sonando el pasodoble. La pena es que el novillo fue a menos enseguida y que Durán se hartó de pincharlo.

También se presentaba en Sevilla el cacereño de Cabezuela del Valle Alejandro Fermín, que tuvo compostura en el recibo de capa a su primero. Faena de mano izquierda, donde brilló por su firmeza, llevándose a cambio una voltereta sin consecuencias. Brindó al novillo que cerró plaza, aunque el animal no humilló y siempre estuvo muy a la defensiva.

 
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