Cuando en las fiestas de Vitoria se recomendaba beber el vino en porrón
En nuestra sección de fotos antiguas recordamos anécdotas de las fiestas de La Blanca de los últimos 80 años

La cuadrilla 'Nietos de Celedón' en 1934 / Ceferino Yanguas, Archivo Municipal de Vitoria

Vitoria
Ceferino Yanguas obtuvo varias fotos en las fiestas de 1934. En la que aquí mostramos aparece la cuadrilla de blusas Los Nietos de Celedón, con una pancarta en la que “saludan a los forasteros y recomiendan sinceros beban el vino en porrón”. Sus sucesores en la actualidad, Biznietos de Celedón, tomaron el relevo en 1968 y continuan al pie del cañón.
Una imagen mas cercana en el tiempo, obtenida por Fede Arocena en 1982, nos presenta a la cuadrilla Gasteiztarrak, la cual comenzó su andadura en 1974 y que también sigue en la brecha.


Ya que tenemos la imagen de los blusas en 1934, nos referiremos a las fiestas de ese año. Dieron comienzo el día 4 a las tres de la tarde con disparo de cohetes y bombas y pasacalles por las bandas de música y txistularis. La presencia de gigantes, cabezudos y el gargantua fue lo mas atractivo para los niños. El programa oficial era más bien modesto e incluía en ese primer día un concierto del Orfeón Vitoriano en la Plaza Nueva y una verbena en la Florida, en la que la música era interpretada por la banda militar del Batallón de Montaña.
En los días siguientes destacaba una de las corridas de toros con la intervención de Juan Belmonte, Manuel Mejias y Rafael Vega, los bailables en La Florida y una verbena en la calle Dato. En esta última hubo una afluencia masiva de gente y “no se podía dar una paso”, por lo que se sugería que para los próximos años se trasladara el evento a La Florida. Los fuegos artificiales se escenificaban en la calle Olaguibel, en el solar donde años después se construiría el edificio que alberga actualmente la Subdelegación de Gobierno del Estado. Una de las sesiones fue ofrecida por la empresa alavesa Lecea. En el mismo emplazamiento se situaban las barracas.
El frontón Vitoriano, situado en la calle San Prudencio, abarrotó sus gradas para presenciar partidos de pelota a mano profesionales, con doble sesión durante dos jornadas.
Las fiestas en aquellas fechas eran mas cortas que ahora y terminaban el día 7. En ese día se disputó la “carrera de velocípedos” denominada la Vuelta a Alava, consistente en una sola etapa y que fue ganada por el ciclista Fermin Trueba, famoso escalador cántabro, tras mas de 4 horas sobre la bicicleta y que llegó solo a la meta situada en el Portal de Castilla, frente al parque del Prado, desarrollando una velocidad media de 30 km/h. La carrera iniciada en la calle San Prudencio de Vitoria, paso por Llodio, Amurrio, Orduña, Espejo, Pobes y Nanclares de la Oca.
Un suceso conmovió a la ciudad en aquellas fiestas. Justa Ruiz de Infante con 29 años, domiciliada en el barrio de San Cristóbal, fue enviada por su madre con unas cantimploras a recoger agua para las labores domesticas a la “fuente de la pared”, situada a 200 metros de su casa. Al no regresar en un tiempo prudencial la madre envió a otra hija, Josefa, para ver que es lo que ocurría y esta encontró unicamente las vasijas en el manantial. Buscó por los alrededores y encontró a su hermana muerta con las ropas desgarradas, en una finca cercana. Había sido asesinada.
La bajada de Celedón desde la Iglesia de San Miguel nos parece un acontecimiento tradicional en el inicio del programa de festejos, por los muchos años transcurridos que le han dado solera, pero en su momento fue una novedad. El 4 de Agosto de 1957 fue la primera ocasión en que se realizó. Aunque muchos lo saben, no esta de mas recordar que los creadores de este acontecimiento fueron José Mari Sedano, José Luis Isasi, Jesús Jiménez, Amado López de Ipiña, José Luis Madinabeitia, Luis Mari Sánchez, Mario López de Guereña, José Pérez de San Roman y Javier Azpiazu.
Como han contado estos vitorianos, en ese primer descenso se rompió el ramal que sujetaba al personaje y no se pudo completar el descenso. Así se ve en un póster conmemorativo que refleja “el accidente”, y en el que aparecen caricaturizados los nueve inventores de la bajada. Este cartel, del que lamento no recordar su autor y que se muestra a continuación, me fue facilitado por José Mari Sedano.


Nuestra enviada especial a Praga, Irati García Baztarrika ha encontrado en esa ciudad unos parientes de Celedón.
El joven escultor Michal Trpák, nacido en 1982 en la República Checa, ha realizado una serie de obras de cemento de varias personas, chicos y chicas colgadas de un paraguas, que están expuestas en un centro de oficinas de la capital checa, concretamente en la calle Odborů número 4. No están dedicadas precisamente a resaltar la fiesta y el jolgorio, como nuestro paisano de Zalduondo, ni representan a un personaje concreto. En las fotografías obtenidas por Irati que reproducimos a continuación, aparece en una de esas esculturas un ejecutivo tratando de sobrevolar sobre la crisis económica, colgado del paraguas al estilo de Celedón. Curiosamente con unas setas bajo sus pies, parecidas a las galampernas, cuando comienzan a despegar el sombrero o cutícula del pie.
La obra se titula Incertidumbre Leve II y se describe su significado, en una traducción libre, como “la sensación de ligereza del vuelo, su longitud y el incierto aterrizaje. Cuánto tiempo será ese vuelo durante la crisis económica y si al caer al suelo, este será duro o blando.” O sea, si habrá batacazo o no.


Las barracas han sido y son un lugar importante de distracción, sobre todo para los niños. Las fotos de Santiago Arina de 1956 reflejan imágenes de cuando las casetas de feria, las tómbolas, las churrerias, etc., estaban situadas en el Paseo de Cervantes y las atracciones se emplazaban en el actual aparcamiento del campo de fútbol de Mendizorrotza.
Dos clásicos entonces que ya no existen y que acudían a la feria fueron, el Teatro Argentino de Manolo Llorens, que ofrecía un espectáculo de revista y comedia con un pequeño destape que el régimen permitía. Una de sus estrellas en los 60 fue la vedette Pola Cunard.
Otro de los asiduos a la feria de La Blanca era el Circo Atlas de los Hermanos Tonetti, Manuel y José Villa del Rio, santanderinos, que simultaneaban su labor de empresarios con la de payasos. Se adaptaban muy bien al ambiente de las localidades donde actuaban, de forma que escenificaban chistes referidos a los problemas locales, como por ejemplo la masificación de las piscinas de Gamarra o las obras sin terminar de algún barrio vitoriano.


El aperitivo también es una parte del programa festivo particular de muchos. No debe faltar un marianito o un vino de rioja alavesa, acompañado de un buen pincho o unas gambas a la plancha, para despejarse de la intensidad de la noche del día anterior. Cuando el calor aprieta hay que refugiarse en un sitio con temperatura soportable y a ser posible climatizado. En 1915 no había aire acondicionado, por lo que uno de los refugios adecuados para tomar el vermú era cobijarse en una mesa bajo el arbolado del parque de La Florida, donde desde el Kiosko Cobas servían la correspondiente medicina revitalizadora.


También es un clásico eI paseillo de los blusas y neskas de ida y vuelta a la plaza de toros. Durante algunos años se mantuvo el día de los polvos o del guarro, en el que los blusas se embadurnaban de polvos talco o harina y la repartían también en algunos casos sobre algún espectador despistado. Así lo vemos en unas fotos obtenidas hacia 1982.


No hace falta salir en una cuadrilla de blusas para pasárselo guay. Algunos se lo montan y se lo montaban por libre.
En 1931 Efisio Alti, hijo de Juan Alti entonces intendente del Frontón Vitoriano , tenia que ayudar a su padre en los detalles de los programas de los partidos de pelota a mano profesional, a desarrollar en la cancha de la calle San Prudencio y estar pendiente del Hotel Frontón situado en la misma calle, del cual era dueña su familia. A pesar de esas tareas de ayudante, tenía tiempo para la diversión. En la foto del Archivo Muncipal de Vitoria obtenida por Ceferino Yanguas, le vemos con su cuadrilla de amigos, en el centro de la imagen con chaqueta oscura. Todos van vestidos con lo que hoy se consideraría atuendo de las fiestas pamplonicas. Esta forma generalizada de vestir en las fiestas de la capital navarra parece que se implantó a principios de los sesenta del pasado siglo, por lo que podemos considerar a estos vitorianos unos adelantados en la cuestión de la vestimenta festiva iruñarra.
Sustantzieroak, mas de 80 años después hacen algo parecido. No son una cuadrilla de blusas al uso, sino un grupo de amigos que salen con la indumentaria vasca solamente el día 5, acompañados del txistu y el tamboril. Comienzan muy de mañana, efectuando a lo largo de la jornada las correspondientes paradas técnicas para el amaiketako, la comida y la cena y continúan hasta que el cuerpo aguante, que en algunos años ha sido hasta el amanecer del día siguiente.
Lo mas interesante de este grupo es que además forman un coro, que ofrece sus canciones del repertorio vasco y alavés, en la calle o en las tabernas y bares que visitan para repostar. Principalmente recorren las calles del Casco Viejo y al final del día visitan el barrio de Judimendi.
Carlos, “Guti”, uno de sus integrantes nos da mas información del grupo: “Tenemos un himno propio cuya música se debe a Txapi y la letra a Emiliano Ozaeta, monje de Estibaliz. Dirige el coro Arturo Lopidana y contamos con los txistularis Mikel, Benito, Bedia y Eduardo. Juan José Portilla se encarga del bombo y Javier Ozaeta de la caja. Comenzamos a salir en fiestas hace unos 20 años, tras haber participado en la fiesta de Santa Agueda en el mismo año.”


La pelota, ha estado siempre presente en La Blanca. En 1933 la programación en el Frontón Vitoriano, para ver a los profesionales de la mano era doble, a las tres de la tarde y a las diez y media de la noche. Juan de Biasteri nos explica el porque del horario de los partidos a las 3: “Los aficionados a la pelota también querían estar presentes en las corridas de toros, así que el intendente del Frontón Vitoriano tenia que adaptar el horario, ofreciendo los partidos antes y después del festejo taurino”.
En aquel año se contó con la intervención de la flor y nata del momento: Urzelai, Mondragones, Kortabitarte, Ubilla, Artazo y Txikito de Mallabia. De este último mostramos una fotografía de estudio, realizada por Indalecio Ojanguren.
En un anuncio del Pensamiento Alavés podemos ver la programación completa, así como los precios de las entradas, en los que curiosamente se señalaba la parte de impuesto que correspondía a cada localidad.


En la edición 2015 de nuestras fiestas, se va a disputar el correspondiente torneo de profesionales en la modalidad de mano parejas, en el frontón Ogueta, el cual tiene su importancia, pero nosotros queremos hacer hincapié en la categoría de aficionados.
El Torneo Virgen Blanca cierra la temporada en Álava, y es el que sirve de escaparate para los mejores aficionados de nuestro territorio.
Ramón Urbina, de la Federación Alavesa de Pelota Vasca destaca lo siguiente: “Es un verdadero premio para los pelotaris. La fase final de la XX edición, se inició el día 1 de este mes en la plaza de los Fueros y terminará el día 9. Sin duda es esta la competición más golosa de todas. Quizá no sea la más importante desde el punto de vista deportivo pero sí por lo que significa para la ciudad y para los propios pelotaris.
Se trata de una competición por parejas en categorías cadete, juvenil y senior.
En 2009 la pelota aficionada regresó a Los Fueros. La pelota había estado alejada del núcleo de la Fiesta y la cita perdió su encanto. En la actual edición, como desde entonces, los aficionados más destacados de Álava vestirán sus mejores galas ante sus vecinos. Los Fueros vuelven a ser parte fundamental en el programa festivo y punto de encuentro clave y consustancial para la ciudad y visitantes.”
El mismo escenario, acogerá también la final de la IV edición del Torneo Femenino de paleta Green Capital, que se disputará el día 5. El director técnico de la FAPV, Mikel Rafael, destaca que “ya es una realidad que la mujer esté presente en las fiestas de la Virgen Blanca, compitiendo en un marco incomparable como es el frontón de Los Fueros”.
Esta cita pelotazale cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.
En las imágenes que vemos a continuación se plasman algunos aspectos de la competición, en su edición del pasado año.


Podríamos decir como resumen que principalmente “LA FIESTA ESTA EN LA CALLE”, “JAIA KALEAN DAGO”. Así se ha querido reflejar en el póster que viene a continuación y que fue presentado al correspondiente concurso de carteles hace unos cuantos años y que no fue premiado. La mayoría de las fotos utilizadas en la composición son de principios de los ochenta, así que algunos que ya son carrozones hoy, podrán verse como pollitos en aquellas fechas.


La aportación de fotografías por parte del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, Ramón Urbina e Irati García Baztarrika enriquecen este artículo.
Ondo pasa eta gutxi gasta.




