Esta es la historia del desaparecido Frontón Vitoriano de la calle San Prudencio

En nuestra sección de fotos antiguas recordamos el Frontón Vitoriano que acogió grandes veladas de pelota vasca, fue sede del KAS de baloncesto e incluso celebró un homenaje a la Alemania nazi

El Frontón Vitoriano hacia 1920 /

El desaparecido Frontón Vitoriano se construyó sobre un terreno al que se accedía por lo que hoy es la calle San Prudencio. Fue donado al Ayuntamiento por una apreciada dama, Felicia Olave, famosa por sus generosas aportaciones a diversos fines en nuestra ciudad. Lo hizo con la condición de que la cancha se destinara a la práctica de las modalidades de pelota vasca y para que fuera disfrutada por la ciudadanía. El recinto inició su andadura sin estar cubierto, teniendo nueve cuadros y con la pared izquierda enlosada. El concejal Romualdo Hernaez no quiso ceder una pequeña huerta lindante con la finca de Felicia, que era necesaria para dar al frontón mayor amplitud, por lo que la cancha quedó un tanto encogida.

El recinto fue inaugurado el 29 de Junio de 1911, colocándose en una de las paredes una placa de reconocimiento a la donante que decía lo siguiente: “Frontón Vitoriano - Donación de Felicia Olave – Año 1911”. A las once y media de la mañana acudió a la nueva cancha la Corporación Municipal presidida por el Alcalde Eulogio Serdán Agirregabiria, acompañada de la banda de música “Santa Cecilia”, levantándose acta de la toma de posesión con la presencia unicamente de autoridades y periodistas, tras lo cual se dio paso al público a la instalación, que se llenó de espectadores. Seguidamente se disputó el primer partido oficial organizado por algunos aficionados, en el que Pedro Isasigana, “labrante” de la Catedral, natural de Amorebieta y Jose Sanchez, tallista, nacido en San Sebastian se enfrentaron a dos riojanos. El Consistorio gratificó a los pelotaris con 25 pesetas.

El 5 de agosto de ese año, en plenas fiesta de Vitoria, con gran asistencia se celebró un partido de remonte a 40 tantos, efectuándose el saque desde el cuadro ocho. Fue organizado por el Orfeón Tolosano. La pareja con gerriko rojo la componían Marquet y Mendizabal, y con faja azul los vencedores del partido, Baztarrika y Laskibar, cruzándose bastantes apuestas entre los espectadores. Los cuatro pelotaris eran guipuzcoanos y se escribió entonces que “los tolosanos, durante el partido desarrollaron un juego admirable, dándonos a conocer el perfecto conocimiento del sport vasco. Entre los vitorianos existe mucho entusiasmo para jugar varios partidos con excelentes pelotaris de la localidad.”

El 12 y 13 de Agosto de 1912 una galerna azotó la costa vizcaína con resultados trágicos, falleciendo 141 arrantzales, de ellos 119 vecinos de Bermeo.

En Vitoria se organizaron diversas actividades recaudatorias, destinadas a solidarizarse con las familias de los afectados. El día 24 de ese mes en el Frontón Vitoriano se disputó un partido de pala a 35 tantos entre Domingo Latorre “Zorroza” y el dúo formado por Eduardo Orobio y León Etxaguren “Macarra” . Los precios de las entradas fueron: silla 0,75 ptas y general 0,30 ptas. La recaudación obtenida se dedicó al fin apuntado.

Uno de los pescadores supervivientes, Pantaleón Arrieta de Bermeo, asistió a varios de los actos desarrollados representando a los damnificados de su pueblo, junto a dos concejales del municipio y algunos niños que habían quedado huérfanos. Durante su estancia en Vitoria fue necesaria la intervención como traductor del concejal bermeano Gregorio Nardiz, pues algunos solo dominaban el euskera.

En 1913 se concedió el arrendamiento del frontón por 28 años a Juan Alti, al objeto de su explotación programando partidos de pelota a mano profesional, con la condición de sufragar los gastos de cierre del frontón, dotarlo de graderio y ponerle cubierta, como así lo hizo.

Hasta 1917 el acceso al frontón se realizaba desde la calle Dato a través del Callejón del Arca, un estrecho pasadizo existente, ya que lo que en el futuro sería parte de la calle San Prudencio, estaba ocupado en esa zona por un terreno vallado de propiedad privada.

En un plano publicado por Martín Editor de Barcelona en 1915, podemos visualizar el emplazamiento del frontón y el acceso por el callejón señalado.

En 1920 se abrió esta parte de la calle San Prudencio, derribando algunas casas de la calle San San Antonio, y uniendo esta con la calle Dato. Tras ello comenzaron a levantarse varias construcciones. En la foto de Ceferino Yanguas obtenida en 1924, podemos ver a la derecha un edificio en construcción y a continuación, tras la viga que atraviesa la calle, el Restaurante-Hotel Frontón que fue construido aproximadamente delante del Frontón Vitoriano, que quedó como edificio interior. Ese negocio lo inicio Juan Alti, arrendatario del frontón.

Sobre las actividades empresariales de Juan, hemos leído en un ejemplar de la revista Celedón de los años veinte, que se conserva en la Fundación Sancho El Sabio, lo siguiente: “Los mejores jugadores contienden en el Frontón Vitoriano los miércoles y domingos. Juan Alti, con arrestos innegables exponiendo en los comienzos de su negocio mucho dinero, ha logrado crear en Vitoria una legión de aficionados a este noble sport vasco. Juan uno de los hombres mas populares de Vitoria, y con un sentido práctico y un natural talento y una disposición para los negocios, que ya la quisieran muchos que decoran libros y manejan números y formulas matemáticas como el que lava.”

El frontón es una preciosidad. Dotado de todas las comodidades y refinamientos y construido exclusivamente para el juego a mano y que consigue llenos importantes de público con dos partidos por sesión con los mejores pelotaris. Es además teatro y estos días se cultiva en el el genero de varietés, tan en voga en todas partes y por su coqueto escenario de gusto modernista desfilan artistas muy estimables como tales y bellísimas mujeres, lo cual hace que al frontón teatro acudan espectadores por millares.

Como restaurante esta igualmente a la cabeza de los mejores. Hay en aquella casa gusto, amabilidad y trato excelente, siendo los precios muy módicos.

Aconsejamos a los forasteros que no se ausenten sin comer en el restaurante, sin ver algunos de los formidables partidos que que estos días se juegan en su cancha y sin admirar las preciosas señoritas que como artistas varietés actúan en el.

El frontón mas que frontón, es un verdadero paraíso, pero ¡sin serpiente!.”

A lo largo del tiempo sucedieron a Juan, su hijo Efisio Alti y su nieto Juan Carlos Alti, quienes continuarían en la dirección de la empresa pelotísitica.

El miércoles 25 de noviembre de 1936 en plena guerra civil, Vitoria que en aquel momento era territorio del “bando nacional” de Franco, fue testigo de un acontecimiento singular. Los gobiernos de la Alemania de Adof Hitler, la Italia de El Duce, Portugal, Guatemala y El Salvador habían reconocido al gobierno del general golpista, que se había levantado contra la República. Ese reconocimiento fue motivo para que en la Plaza de España se celebrara un acto de homenaje a estos países, con asistencia de las autoridades locales, provinciales, mandos militares, miembros de varias organizaciones políticas afines, el obispo de la Diócesis y representantes de la sociedad.

Las entradas a la plaza y balcones del Ayuntamiento estaban engalanadas con las banderas de los países citados, pronunciándose sendos discursos desde los balcones por parte del Alcalde, Gobernador Militar y el Sr. Erhart en calidad de cónsul alemán en Bilbao, que destacó en su parlamento las figuras del Führer y Franco.

Tras los discursos hubo un desfile por la calle Dato, con el palco de autoridades apostado en la Plaza del Arca. El periódico La Libertad describe al acto que se celebró a continuación: “seguidamente terminado el desfile las autoridades, representaciones y público en general se dirigieron a la cancha del Frontón Vitoriano, donde fue servido un vino de honor y durante el acto la Banda Municipal interpretó los himnos de las naciones homenajeadas".

Fue presidido el acto por las autoridades y los representantes de Alemania e Italia, asistiendo cerca del millar de personas.

En el frontis de la cancha había colocadas las banderas de Alemania, Italia, Portugal,Guatemala, El Salvador y España. La bella señora del cónsul de Alemania fue obsequiada con un precioso ramo de flores.

Se sirvió el vino con la exquisitez que tiene por norma el Hotel Frontón.

Al terminar, los dos representantes de las potencias extranjeras amigas de España fueron acompañadas a pie por la calle de Dato hasta el Hotel Francia, donde el público les hizo objeto de una cariñosa ovación y las autoridades les despidieron cordialmente, dándose fin a la fiesta.”

Esta instalación deportiva sufrió una gran transformación con las obras de remodelación iniciadas en 1960, dirigidas por el arquitecto Ignacio Lasquibar. Se dotó al frontón de una pared izquierda nueva de piedra, el suelo de la cancha de losas anterior fue sustituida por hormigón asfáltico, al frontis se le añadieron losas de mármol de Pitillas de 12 cm. de espesor y el graderio fue notablemente ampliado, contando con 600 butacas en el piso bajo y 200 mas en el graderio alto y palcos. La iluminación instalada lo fue al estilo de los campos de futbol, con reflectores en linea para evitar las sombras. Bajo el suelo de la cancha se colocaron 800metros lineales de tubo con calefacción al objeto de evitar humedades. La instalación contó también con un bar, bajo las gradas.

En imágenes que ven a continuación se refleja el derribo del antiguo frontón y el aspecto del mismo una vez reformado.

El remozado frontón fue inaugurado el 4 de agosto de 1961, celebrándose en la noche de ese día la primera función de mano profesional con dos partidos cuyos protagonistas fueron: Arkaia y Galarreta contra Garitaonaindia y Etxabe y Nalda-Mujika contra Otxoa-Astarloa.

Al no disponerse en Vitoria de un pabellón mas adecuado para su desarrollo, el domingo 28 de Mayo de 1967, se celebró en esta cancha la final de Copa de la máxima categoría estatal de baloncesto. La disputaron los equipos S.D. Kas y Real Madrid. El primero era equipo representante de nuestra ciudad y era patrocinado por la marca de refrescos alavesa, que también tenía equipo ciclista. Los vitorianos habían vencido en la semifinal al Juventut por 91-81 y los madrileños habían conseguido el pase a la final venciendo por 86-65 al Estudiantes.

La disputa del título fue presenciada por mas de novecientos espectadores que se desgañitaron animando al equipo local, pero finalmente el partido fue ganado por los merengues con un marcador de 85-80, adjudicándose por tanto el trofeo de campeón de copa el Real Madrid.

Estos fueron los anotadores en la S.D. Kas, dirigidos por Xabier Añua: Serrano (21), Lázaro (19), Iradier (2), Luquero (10), Beneyto (12), Pepe Laso (6), Capetillo (10). No anotaron Graña, Lapeña, Sarría y Pinedo.

Por parte del Real Madrid: Paniagua (4), Ramos (4), Emiliano (18), Sevillano (6), Guardiola (2), Luyk (40) y Monsalve (11).

La cancha durante el tiempo que la instalación estuvo en pie, sirvió para otros festejos y deportes, tales como verbenas, combates de boxeo y veladas de lucha libre. Aquí también desarrolló su actividad en el campo aficionado la Federación Alavesa de Pelota Vasca, con la organización de centenares de campeonatos a nivel local, provincial y estatal. En el vídeo que ofrecemos a continuación filmado en su día en película súper 8 y ahora digitalizado, podemos ver dos minutos en imágenes de las finales del Torneo Regional disputadas en 1972.

El 4 de abril de 1979 el Frontón Vitoriano dio su último estertor antes de su defunción por cierre y derribo, ofreciendo la última función de mano profesional. Con lleno total se disputaron tres partidos cuyos resultados fueron: Barberito IV y Gabellanes 18, Alcalde y Zengotita 9; Arroyo y Aldazabal 22, Berasaluze y Nalda II 12; Madrid y Tolosa 22, Ansola-Andueza III 13. Hemos resaltado en negrita a los manistas alaveses intervinientes. El último tanto de esta jornada de clausura lo consiguió el alavés Rodolfo Madrid con una dejada al txoko.

Tras los partidos se despidió al viejo frontón con el agur jaunak y con un ultimo pelotazo efectuado por José María Palacios “Ogueta”, el mejor manista alavés de todos los tiempos.

Juan de Biasteri, ilustrado especialista en este deporte vasco, digno sucesor con la pluma de otro crítico muy famoso, Aitona, y que todos los sábados nos ofrece un artículo en El Correo sobre “historias de la pelota”, escribió un magnífico libro titulado “Cien años de la pelota alavesa”, publicado en 1979. En el recoge una buena parte de la historia de este frontón, reflejando entre otras cosas muchas de las competiciones llevadas a cabo en esa cancha, haciendo referencia a los pelotaris mas famosos de la época en nuestro territorio y dedicando un espacio también a los dirigentes de este deporte a o largo del tiempo.

El libro está agotado, pero los interesados es posible que lo puedan encontrar en alguna biblioteca pública.

Nuestro reconocimiento al Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, por las imágenes aportadas a esta sección.

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