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La opinión de Pichili en "Juego entre Líneas"

La opinión de José Manuel Ramos "Pichili"

José Manuel Ramos "Pichili" da su version del Cádiz CF /

José Manuel Ramos "Pichili" analiza la actualidad del CádizCF con su sección "Juego entre líneas". Hoy lleva por nombre: "Vámonos que nos vamosi"

 «Cuando uno dice que se va es que ya se ha ido». Julio Cortázar

Consummatum est, que traducido resulta: hasta aquí llegamos, Andrés. El Cádiz acabó en la ciudad de la Alhambra como Boabdil el Chico, llorando como mujer lo que no supo defender como hombre. Por cierto, sultana Aixa, hay que ser mala madre pa decirle eso al chiquillo con el disgusto que tendría la criatura sumido en dicho trance. Lo que hace la gente por pasar a la posteridad.

El Cádiz estuvo en Granada como Rajoy en la moción de censura, ausente. Desde el minuto uno quedó patente lo que veníamos observando desde hace semanas, que el equipo no daba para más. El partido parecía una fiesta de puretas en el Sándalo, todo eran nervios y pérdidas amarillas. Llevaban tanto tiempo dependiendo de sí mismos que los futbolistas salieron ensimismados y no se enteraron de qué iba la película. Y entre que algunos estaban ensimismados y otros que están en sí mimados pasamos del play-off al ¡plaff!, ¡ploff!, en un plis plas.

Concluida la temporada tenemos que sentirnos orgullosos de los nuestros. La permanencia se logró con muchísima antelación y hay que valorarlo en su justa medida por la especial dificultad que entraña afianzarse en una categoría tan igualada. El problema es que se cuajó una primera vuelta de ensueño y una segunda de pesadilla en Trille street.

La clave estuvo en Jose Mari. Fue lesionarse de gravedad el director de la banda y los músicos empezaron a desentonar hasta acabar desafinando por completo. Bueno, además de la maldición de Jordao que se cebó con los delanteros, de la plaga de lesiones musculares, de algunas gafadas inexplicables del santo Gafa en sus misterios horrorosos y, sobre todo, de que el amigo Cordero cambiara el supermercado de invierno por el top manta y más que reforzar la plantilla la debilitó.

Se apagan las luces del estadio, queda en silencio el Carranza. Toca descansar y reponer fuerzas, que en nada comienza la campaña de abonados y volveremos a ilusionarnos con la pretemporada, con los nuevos fichajes, con las cosas del Gafa (piedra angular del proyecto), la Liga, la Copa, los cincuenta puntos y la milonga del play-off y la mare que lo parió. ¡Bendita segunda división! Fue un placer. Esto es to...esto es to... esto es todo, amigos.


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