¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

COSTUMBRES

Cubata y...pista

La discoteca fue todavía en los 80 un espacio clave en la socialización de toda una generación de jóvenes

Posavasos de locales nocturnos de Valladolid en los años 80 /

Lo advertimos desde el comienzo: llegar hoy a una barra en un local de ocio nocturno y pedir al camarero o camarera de turno que te ponga "un cubata" puede acarrear que tu interlocutor te mire como si acabaras de llegar de Ganímedes. A lo sumo puede que consigas una mueca condescendiente, una mezcla de pena y conmiseración de quien te habrá identificado como un "friki" de la peor calaña.

Sí, el mismo individuo o individua que le acaba de echar a un "gintonic" cuatro granos de pimienta, una rodaja de pepino, tres pétalos de rosa, un sobre de "petazetas" y dos peces de colores te mira de arriba a abajo intentando etiquetar la especie de la que procedes. 

Pero tú, que desgastaste los zapatos en la pista de "Hipo", que entrabas en Caifás como si el local fuera tuyo, saludando hasta a los extintores, que conocías cada recoveco de la "América" o de "O´diss" sabes que, en el fondo, ese brebaje que acaba de ser rociado con nitrógeno líquido, como si fuera un guisante en la cocina de Ferrán Adriá, fue -y será- un "cubata". 

Entonces no era necesario pedir un crédito personal a Cofidis para poder cubrir el gasto de una ronda. No es que fuera del todo barato pero, si hacemos las correspondientes proporciones, pagar 100 pesetas de entrada (con consumición incluida) o 75 pesetas por una copa bien servida, se antojan mucho más razonables que los diez "lereles" que ahora cuesta apaciguar la sed en el fragor de la noche.

Llegas a echar de menos, diablos, hasta el olor a tabaco. Porque, sí, seguidores más jóvenes. Hubo un tiempo en que en los bares se podía fumar. Y antes de que alguien diga "puag", es verdad, admitamos que uno llegaba a casa con la ropa oliendo a "tabacazo" (ese aumentativo cuyo copyright tiene que tener alguna madre), pero no es menos cierto que la actual asepsia impuesta por las administraciones ha hecho que los aromas del personal afloren. Y claro, a las tres de la madrugada, y después de haber meneado "el bullarangue", como decían los Siniestro Total, hay ocasiones en las que uno preferiría que las esencias de la nicotina y el alquitrán incinerados cubriesen los efluvios que desprende ese muchacho que lleva jersey con escote, pero que suda, Moderno y lo quieras, pero sudas, majo. Eso es lo que piensas con tu cubata en la mano.

Cargando