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Ser Saludable

¿Para qué sirven realmente los hipopresivos y la electroestimulación?

Sometemos a examen dos de las principales tendencias dentro del sector de la actividad física. Analizamos qué prometen cada una y si esas promesas se pueden cumplir

 Un famoso, una celebrity, incluso la supuesta experiencia de un deportista profesional con una determinada herramienta o método de entrenamiento no son garantía de resultados, ni tampoco de rigor. “He visto a un futbolista usar un biotraje en la tele” o “una presentadora utiliza un chaleco de electroestimulación (EMS). Solo entrena 20 minutos a la semana y está estupenda”. Estas y otras muchas son frases muy escuchadas entre el público a la hora de elegir y decantarse por un determinado sistema de entrenamiento para ponerse en forma.

 Pero, ¿es cierto que el biotraje, tal y como se publicita, tiene algún beneficio frente a la actividad física convencional? “A día de hoy las evidencias científicas muestran que para mejorar la condición física o para perder grasa, el entrenamiento convencional es más efectivo que la electroestimulación. A su vez, la EMS local es más efectiva que la de cuerpo completo”, admite Azael Herrero, profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, referente en el ámbito del entrenamiento con electroestimulación y director de una revisión de los estudios existentes sobre EMS, en la que se refleja la postura de la NSCA Española (National Strength and Conditioning Association) en la Revista Andaluza de Medicina del Deporte.

 La NSCA explica en esta revisión que “en los últimos cinco años se han creado en España más de 500 centros de entrenamiento que aplican EMS a sus clientes, y la demanda de esta tecnología va en aumento”. La formación oficial que ofrece el principal fabricante de equipos de electroestimulación integral tiene una duración de cuatro horas, donde se incluye: mantenimiento del equipo, marketing y nutrición; por lo que el tiempo dedicado a la aplicación de esta tecnología sería incluso inferior a esas cuatro horas. Tal y como ya adelantamos en LA SER, el uso de la electroestimulación de cuerpo completo tiene numerosos riesgos para la salud, entre los que destaca la rabdomiolisis, una patología renal derivada del mayor daño muscular que provoca la EMS a diferencia del ejercicio convencional.

 Pérdida de grasa localizada, disminución del peso corporal, aumento de la fuerza o del tono muscular son algunas de las promesas que rodean a esta técnica. Referente a ellas, Herrero afirma: “Solo hay nueve estudios publicados en revistas científicas sobre electroestimulación de cuerpo completo. Estas investigaciones están llenas de limitaciones, por lo que sus conclusiones hay que analizarlas con cautela. Si se analizan detenidamente esos estudios podemos afirmar que no hay evidencias sólidas de que este medio de entrenamiento adelgace, y su capacidad para mejorar la fuerza muscular es muy reducida”.

 Postparto y suelo pélvico

 “El fisioterapeuta me recomendó ejercicios hipopresivos para mejorar mi suelo pélvico en el postparto”. Es otra de las premisas que llevan a usar a muchas mujeres la gimnasia hipopresiva. Sus promotores dicen que son ejercicios posturales y respiratorios que implican un porcentaje muy elevado de músculos y que disminuyen la presión intraabdominal. Con lo cual, ¿tiene esta tendencia algún beneficio demostrado frente a otros ejercicios de musculatura abdominal convencional? Jorge García, experto en Alto Rendimiento Deportivo y preparador físico de la selección española de hockey hierba femenino responde: “No, los ejercicios anti (que tratan de evitar cierto movimiento) parecen mucho mejores. Los tipo sit up o crunch aportan mas perjuicio que beneficio. Los hipopresivos, no te dañaran la espalda, pero tampoco te darán una gran estabilidad. Además, como en el resto de abdominales, con la practica de hipopresivos no se reduce la grasa abdominal”. Algo a lo que ya han hecho referencia autores como Juan Ramón Heredia y colaboradores, que no encuentran relación entre supuestos beneficios de los hipopresivos, como la estabilidad de espalda o reducción del perímetro de cintura.

 Entre las promesas de los hipopresivos están la mejora de las relaciones sexuales. Algo que tiran por tierra estudios como The evaluation of clitoral blood flow and sexual function in elite female athletes o Aerobic physical activity improves endothelial function in the middle-aged patients with erectile dysfunction. “De hecho la actividad física (principalmente la aeróbica) es la que parece mejorar el riego sanguíneo genital y, por tanto, facilita una mejora en las funciones sexuales en hombres y mujeres. Además, hay que sumar que el ejercicio aumenta los niveles de endorfinas las cuales actúan como neuromoduladoras y pueden dar un extra de energía”, subraya Jorge García.

 Sobre el suelo pélvico y abdominales hipopresivos, quien más ha publicado en revistas científicas indexadas es un grupo de investigación ginecológica brasileño. Este grupo de investigación supera las 90 publicaciones internacionales sobre ginecología, cuatro de las cuales son sobre hipopresivos y suelo pélvico. Tal y como se puede comprobar en Can Abdominal Hypopressive Technique Change Levator Hiatus Area?: A 3-Dimensional Ultrasound Study o Can hypopressive exercises provide additional benefits to pelvic floor muscle training in women with pelvic organ prolapse? los hipopresivos no parecen fortalecer el suelo pélvico. “Los estudios realizados por científicos especializados en ginecología no ven ventajas en el uso de esta técnica para el fortalecimiento del suelo pélvico respecto a un trabajo especifico. Hay una serie de afirmaciones en la promoción de este tipo de ejercicios que se contradicen con lo que dice la ciencia. No obstante, hay que aclarar que no hay ningún caso documentado de problemas con la practica de ejercicio hipopresivo, y además creo que han puesto sobre el mapa la importancia de trabajar la musculatura del suelo pélvico, así como de la respiración durante el trabajo abdominal (aunque este ultimo punto comenzó realmente con el Yoga)”, subraya nuestro experto.

 Otro de los supuestos logros de los hipopresivos es el aumento del rendimiento. “A todos nos encantaría que fuera así, pero cuando se han hecho revisiones se ha visto que estas promesas no parecen tener rigor científico. De las promesas he escuchado cosas como que es parecido al entrenamiento en altura, lo cual indica un gran desconocimiento. La apnea no se parece en nada a estar en altura, donde hay una menos presión atmosférica, no menos oxígeno. Por lo tanto, no vas a mejorar tus reservas o transporte de oxigeno. No hay un solo estudio indexado que demuestre que con los hipopresivos se produce una mejora teórica ni real del rendimiento”, comenta Jorge García.

 Después de todo esto la pregunta es: ¿Cómo puede alguien que quiera hacer actividad física saber cuándo se le está engañando con promesas vacías? “Hay que ser siempre escéptico, incluso con lo que he contando, correlación no implica causalidad. Debemos pedir referencias de todos los estudios y no dejarnos llevar por los intereses de aquellos que pretenden promover una determinada tecnología o técnica para beneficio propio”, admite Jorge García. “En primer lugar, leyendo estudios científicos rigurosos publicados en revistas de calidad. En segundo, conociendo qué opinan sobre estos nuevos medios las asociaciones de reconocido prestigio en el ámbito del entrenamiento, como NSCA Spain. Finalmente, preguntando sobre la formación que haya recibido el profesional que aplica ese medio de entrenamiento y en cuyas manos vamos a poner parte de nuestra salud”, finaliza el profesor Azael Herrero.

Sara Tabares

Responsable del área de salud y actividad física de Performa.

Directora de SER SALUDABLE. Cadena SER - Radio Valencia

W. www.performa.es

Twitter @saratab

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