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Maligayan Pasko

Con la llegada de los meses terminados en –bre también empiezan a aparecer por todos los rincones de Filipinas los adornos navideños, los cánticos y las comidas y cenas de esta temporada del año. Los filipinos comienzan pronto con los preparativos y no dejan que el ambiente se acabe hasta bien entrado el mes de enero.

Los paroles forman parte de una tradición muy arraigada y son parte principal de la fiesta. Colgados en las ventanas de casas y negocios, estas lámparas con forma de estrella y de cientos de colores diferentes simbolizan la estrella que guió a los Reyes Magos hacia el pesebre.

No es difícil sorprenderse escuchando canciones navideños de quienes van a casas de sus vecinos pidiendo el salabat y el kananin, una bebida caliente de jengibre acompañada de una especie de galletas de arroz.

Del 16 al 24 de diciembre se celebra el novenario, un conjunto de 9 misas que tienen lugar de madrugada y que se conocen como las “Misas del Aguinaldo”. La gente se engalana y tienen lugar en un ambiente festivo de muchos cantos.

Aquí, en la poco acertadamente llamada isla de Malapascua, también celebraremos la que ellos nombran Nochebuena. Nos reuniremos para compartir lo que los filipinos acostumbran a comer: jamón asado, pollo, lechón, el tradicional queso de bola y fruta, regados por algún vino español que hemos conseguido en una isla cercana.

Aunque con mi familia siempre presente, estas navidades las pasaré lejos de casa rodeada de un buen número de españoles que viven en esta isla de menos de 2,5 kilómetros cuadrados, un paraíso de aguas turquesas y playas de arena blanca.

Solo me queda desearos a los cordobeses unas felices fiestas o, como dirían los filipinos, Maligayan Pasko!

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