¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

"No me arrepiento. Maté a Carrasco porque era mi hija o ella"

Montserrat González exculpa a su hija y asegura que fue la "obsesión" que sufría contra la figura de Carrasco por el acoso al que había sometido a Triana lo que le llevo a cometer un crimen del que no se arrepiente

Monstserrat González: "Cuando vi que seguía (como presidenta de la Diputación), decidí matarla". / ATLAS

La autora confesa del crimen de Isabel Carrasco no se arrepiente de haber acabado con la vida de la expresidenta del PP y la Diputación de León. Así lo ha declarado en un interrogatorio en el que únicamente ha aceptado responder a preguntas de su abogado y que se ha prolongado durante casi una hora y media

Montserrat González ha iniciado nerviosa su declaración. En las manos una botella de agua que no ha soltado en ningún momento y cuyo tapón desenroscaba y enroscaba continuamente.Sin embargo el único momento en el que realmente se ha venido abajo ha sido cuando ha recordado la “persecución increíble” a la que Isabel Carrasco supuestamente sometió a su hija. Ha rememorado que Triana perdió 15 kilos y llegó incluso a temer que se suicidara, como habían hecho otros jóvenes que conocía con episodios depresivos. En ese momento, no pudo reprimir las lágrimas.

El detonante de la persecución laboral y económica hacia su hija según Montserrat fue la negativa de Triana a las supuestas insinuaciones sexuales de Isabel Carrasco. Hasta entonces, reconoce, su relación había sido muy buena.

El daño a su hija fue el motivo que le condujo a matar a Carrasco “Era mi hija o ella”. Incluso le pone fecha al momento en el que tomo la decisión de manera irrevocable. Fue en mayo de 2012, dos años antes del crimen, cuando Isabel Carrasco fue reelegida como presidenta del PP leonés imponiéndose a la candidatura de Javier García Prieto. Viendo que el calvario al que dice estaba condenada su hija no iba a finalizar, decidió que no había otra solución que no fuera la muerte de Carrasco.

Exculpa a su hija

En todo momento Montserrat González ha tratado de exculpar a su hija. Insiste en que Triana no tenía constancia de sus intenciones, y que no participó ni en los seguimientos a Carrasco ni en la compra del arma. “No la necesitaba para nada” mantiene. De hecho asegura que el crimen no estaba planificado, que simplemente se topó con la víctima y decidió actuar. Algo que, dice, ya había estado a punto de hacer en otras ocasiones.

En el momento de relatar el crimen ha sido cuando se ha mostrado más imprecisa. Según su versión, antes de disparar a Carrasco llamó a su hija que intentó detenerla. “Le disparé una vez por la espalda y luego más, no sé dónde”, ha relatado. Después, asegura, huyó arrojando el bolso en un garaje y no volvió a ver a su hija hasta que se reunieron en comisaría.

Engañada en la comisaria

Montserrat también se ha referido también a los supuestos engaños con los que dice le arrancaron la confesión en comisaría. Mantiene que le aseguraron que su hija no quedaría implicada por encubrimiento al ser familiar y que no le dejaron ver ni a su marido ni a su abogado a pesar de que lo solicitó varias veces.

Montserrat ha cerrado su declaración asegurando rotundamente que no se arrepiento de haber matado a Carrasco. “Era mi hija o ella”, insiste

Cargando