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ÚLTIMA HORASe estrella un avión militar F-18 en la base aérea de Torrejón (Madrid)

Los últimos héroes del vinilo

Las tiendas de discos son ahora una "rara avis" en el mapa urbano pero en su momento eran un punto de encuentro para los aficionados a la música

Fachada de la tienda Charly Blues Discos /

Quedan muy pocos, son una especie en extinción. Encontrarse a uno supone un alborozo indescriptible para los aficionados a la música. Sobreviven a las sucesivas mareas que los han conducido a un refugio que defienden con uñas y dientes. Arrinconados ahora por el consumo digital (y pirata) de cultura, construido desde un axioma que constituye un modo de vida para muchos: "para qué voy a pagar, si lo puedo conseguir gratis".

Y así, poco a poco, descarga a descarga, bit a bit, las tiendas de discos fueron echando el cierre. La verja, como la guillotina en la Revolución Francesa, cayó de golpe y les decapitó su modo de vida. Había muchas, y seguro que muchos de ustedes tenían su favorita: Discovery, Goher Shop, Música y Quinielas, Discos K,...son sólo algunas de ellas.

Las tiendas de discos hasta han tenido películas en los que el espacio de la tienda de discos era uno de los ejes de la trama:

Si el local regentado por John Cusack vivía en una lánguida existencia, la actualidad de los pequeños establecimientos tampoco es boyante: aficionados, nostálgicos...son ahora algunos de sus pobladores. Aunque curiosamente, esa nostalgia que todo lo impregna últimamente y que algo tendrá que ver con el hecho de que los niños de los 80 sean ahora cuarentones con ganas de revivir el pasado, ha llevado a muchas discográficas y a algunos artistas a editar de nuevo sus trabajos en vinilo.

Dicen los que saben que no hay formato como ése. A pesar de los saltos del tocadiscos, a pesar de la liturgia que requieren para su adecuada conservación, a pesar del "¡noooooooo!" que se escapa cuando alguien pone las zarpas sobre la superficie del disco, a pesar de que en el móvil es posible almacenar cientos y cientos de álbumes, el idilio del melómano con este formato perdura. Y todavía quedan algunos templos en los que consagrar esa relación.

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