Las lagunas de Doñana se secan

El Acebuche, principal centro de visitantes del parque, ha perdido desde hace tres años su laguna, que se mantenía de forma artificial y donde se ofrecía la posibilidad de observar las aves del espacio natural

Antes y después de la laguna del Acebuche, en Doñana / Cadena SER

La desecación del acuífero está afectando al hábitat del espacio natural y está reduciendo la biodiversidad de las plantas acuáticas y los anfibios que viven en él. De hecho la laguna del Acebuche, donde está el centro de recepción de visitantes del parque, está seca desde hace tres años. Su mantenimiento dependía de aportaciones artificiales y ahora la situación del acuífero lo impide. En ella los centros escolares y el público en general podían observar las aves del espacio natural. El parque trabaja ahora en una reordenación del Acebuche para que vuelva a tener agua el próximo invierno.

Prismáticos en ristre y vuelta hacia atrás. Ésta es una imagen cotidiana en estos momentos en el principal punto que da la bienvenida a Doñana, pero pronto podría cambiar. El acebuche se dejó de inundar artificialmente hace tres años, de forma que los años que no llueve de forma abundante, la laguna no acumula agua. Ahora el parque trabaja para volver a inundarla.

WWF cree que cada laguna que desparece en Doñana es un cachito de la biodervisidad y la historia del parque que se está perdiendo.

La estación biológica de Doñana señala al campo de golf de Matalascañas como responsable de la pérdida de la laguna del Toro. Éste es un extremo que no comparte la dirección del parque. Juan Pedro Castellano, su director, sostiene que la investigación que existe al respecto indica que el comportamiento de las lagunas es relativamente independiente al funcionamiento del acuífero del que se surte Matalascañas. De hecho el Instituto Geológico y Minero y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir están investigando para aportar criterio sobre este punto, pero no hay certeza de un vínculo directo de la desaparición de lagunas con las extracciones de Matalascañas.

Doñana cuenta con un sistema de lagunas peridunales, son aquellas que discurren desde la franja costera hasta las marismas, catalogado como uno de los más importantes de Europa según el CSIC. Muchas de ellas han pasado de ser permanentes, con agua durante todo el año, a temporales, sólo con agua en temporada de lluvias. La presión sobre el acuífero es cada vez mayor.

WWF insiste en que es hora de actuar. Así lo cree Felipe Fuentelsaz, miembro de esta organización, que pide a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que declare el acuífero en mal estado. Él cree que la extracción de agua para la agricultura y los efectos del cambio climático han roto el equilibrio y eso está teniendo consecuencias sobre Doñana. La laguna de la Soriana ha desaparecido según esta organización. Otras más importantes, como la de Santa Olalla, está llegando a secarse en verano. Tanto ésta última como la del Sopetón se están viendo afectadas por la cercanía Matalascañas y los pozos que surten agua al núcleo turístico, según Fuentelsaz. Muy cerca del Acebuche, según él, ha crecido la agricultura intensiva, dentro del parque, sin que nadie le haya puesto freno.

Carmen Díaz Paniagua asegura que donde más se refleja el problema es en las plantas acuáticas. Se han perdido especies de ranas, coleópteros y odonatos como las libélulas, de las que se contabilizaban en Doñana 42 especies distintas y ahora sólo existen 25. La investigadora advierte de que si se pierden las las grandes lagunas permanentes, Doñana perderá biodiversidad.

El parque se ha planteado el horizonte del próximo invierno para que el Acebuche vuelva a tener agua en su laguna, aprovechando las lluvias de la próxima temporada. El centro de Visitantes cuenta con un gran complejo lagunar donde se concentra la avifauna. Tiene un sendero de 1.500 metros de longitud con un trazado paralelo a la laguna y con acceso a siete observatorios desde los que descubrir la fauna acuática.

Ésta laguna era uno de los mejores enclaves para la observación de aves. Era una formación palustre permanente, que fue desecada en los años 50 del siglo pasado y posteriormente recuperada por medio ambiente, aunque se había mantenido de forma artificial. En ese mismo espacio se encuentran también las lagunas del Huerto y las Pajas. Todas ellas tenían su origen en el afloramiento de las aguas subterráneas del acuífero, situado practicamente a ras de suelo.