¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Agricultura

La encina se muere por la enfermedad de la seca poniendo en peligro a la dehesa

El problema es endémico, según Asaja y afecta a toda la superficie onubense. La enfermedad pone contra las cuerdas al sector agroalimentario y a la producción del ibérico

La encina se muere. La culpa de su defunción la tiene la enfermedad conocida como la seca derivada de un hongo que produce la pérdida progresiva de las hojas de estos árboles centenarios.

Este problema que afecta a la dehesa, muy ligada a la economía onubense por la producción del ibérico, no es nuevo, pero preocupa como el primer día que se tuvo conocimiento. La situación es endémica y está llevando a la tala de estos árboles por parte de los propietarios. Se calcula que en Huelva, cuya superficie está absolutamente afectada por la enfermedad, "desaparecen 600 hectáreas de dehesa al año en función de las encinas que se han tenido que sacrificar", según el presidente de Asaja, José Luis García Palacios.

Hay una media de 45 encinas y/o alcornoques por hectárea. Son datos estadísticos, según explica el presidente de Asaja, pero las cifras oficiales son aún más desoladoras.

La preocupación en el sector es enorme y el conocimiento por parte de las administraciones es total, pero falta compromiso, a juicio de Palacios. La única administración que ha reconocido hasta ahora el problema es la Junta de Andalucía, ya que el Gobierno central aún no se lo ha tomado en serio.

Es un tema ambiental que tiene una gran afectación, como decíamos a la economía de la provincia que depende de la dehesa. La solución debe ser global, como explica el presidente de Asaja. "La solución es global y va desde aspectos culturales hasta la recuperación de la biodiversidad", indica. Y precisa que la respuesta está en la naturaleza: "Hay que escuchar a la naturaleza y observarla, ya que no hay una vacuna lamentablemente pero sí un muchas medidas que se deberían de aplicar", sostiene. Pero el problema es que esas medidas a veces "van en contra de los propios planes de las administraciones".

El tema es serio porque afecta no solo al aspecto ambiental sino también económico. "Cada vez que se corta una encina desciende la producción de bellota que quedaba", precisa.

 

 

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?