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Al menos 600 menores andaluces pueden ser víctimas de abusos sexuales

Su testimonio es creíble para los técnicos de la Junta que han estudiado su denuncia. Algo más de 3.700 niños sufrieron abusos en 2014 en España, según sentencias judiciales firmes

 600 menores andaluces pueden ser víctimas de abusos sexuales. Su testimonio es creíble para los técnicos de la Junta de Andalucía que han estudiado su denuncia. Son la mitad de los que han sido atendidos por los servicios públicos. Hay un 20 % de casos sospechosos que no han podido ser confirmado, quizás porque la metodología que se utiliza en el mundo para darle credibilidad al testimonio, desde los años 50, tiene un margen de error por encima del 8 %. Quizás, también, porque el abuso en muchos casos no deja rastro físico, solo psíquico y a medio y largo plazo.

Hablamos de 600 menores cuyos testimonios de abusos sexuales son creíbles para los servicios públicos, no contamos los testimonios que acuden a los servicios privados porque no hay estadística sobre ellos. El abuso sexual sobre los niños y niñas, como la violencia machista, existe en todos los estratos sociales.

Todos los profesionales que trabajan el abuso sexual coinciden en que se necesita una mayor conciencia social, en que hay que mejorar la formación de pediatras, policías o jueces. También creen que tienen que cambiar las leyes y los protocolos.

En todo el mundo una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres afirman haber sufrido abusos en su infancia.

Los datos del Ministerio del Interior reflejan que algo más de 3.700 niños sufrieron abusos en 2014, según sentencias judiciales firmes. La cifra real puede ser el doble ya que, según los expertos, solo se conoce el 58 % del total de los casos reales que existen.

En la sociedad falta conciencia del problema y falta conocimiento de sus síntomas, como ocurría hace una década con la violencia machista. Esa falta de formación y de conciencia del problema puede estar haciendo que los jueces no adopten medidas cautelares para alejar al agresor de la víctima. Y puede estar también obligando a los menores a explicar lo que ha vivido en múltiples ocasiones porque no se acepta la prueba preconstituida. Así lo explican los psicólogs que trabajan con los menores y así lo cuentan las quejas que llegan a la oficina del Defensor del menor en Andalucía, Jesús Maeztu.

 

 

 

 

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