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El director de un colegio concertado compara la ley de identidad de género con el fanatismo terrorista

Se trata del colegio Juan Pablo II de Alcorcón, un centro sostenido con fondos públicos, que separa a alumnos por sexo en las clases. En la carta, distribuida a los alumnos y remitida por Arcópoli a esta redacción, el director arremete abiertamente contra la reciente ley aprobada en la Asamblea. Dice que es absurda y que pretende imponer la ideología a fuerza de sanciones. Asegura que el islam y la ideología de género son maquinaciones condenadas al fracaso

La carta completa del director del centro (click para ver en grande) /

Es una carta de bienvenida al nuevo curso para los alumnos y las familias del Colegio Juan Pablo II de Alcorcón, que pertenece a la Fundación Educatio Servanda. Un centro privado-concertado, sostenido con fondos públicos, con una educación diferenciada mixta, es decir, que separa a los alumnos por sexo solo en las aulas. Chicos y chicas comparten solo las zonas comunes como el comedor, el patio y las extraescolares.

"Iniciamos el curso sorprendidos y perplejos por las noticias que hemos visto en las vacaciones", comienza la carta, en la que el director de este centro, Carlos Martínez, repasa varios de los atentados terroristas que se han vivido este verano en Europa, como el de Niza. "Nuestros políticos parece que se entretienen en generar problemas inexistentes y complicar las cosas [...] Arrecian tiempos de persecución [...] Los cristianos hemos recibido la verdad no para esconderla sino para predicarla. ¿Cómo podrán salir de su error los que siguen falsas religiones o ideologías?".

Así llega a la parte más crítica de esta misiva con la reciente Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad que se aprobó en la Asamblea con el apoyo de todos los grupos parlamentos antes de verano. "Mientras tanto, nuestros políticos más cercanos", sigue la carta, "aquellos que deberían defender la familia y nuestras raíces cristianas, ocupados en complicar las cosas con legislaciones tan absurdas como la reciente Ley de Ideología de Género". Habla de ideología y no de identidad, que es el nombre real de la norma. Es una barbaridad, dice, "prescindir de la verdad natural del hombre y del derecho inalienable a los padres a la educación de los hijos", es dogmatismo "acusar de discriminación a quien piensa diferente", es un despropósito "prentender imponer una ideología a fuerza de sanciones". Concluye este párrafo comparando la ley madrileña con el fanatismo terrorista: "El parecido con el fanatismo terrorista es inquietante", asegura.

Se alegra el director de este centro concertado de que haya obispos valientes que tiene clara su función de educadores. "La persona es siempre digna de todo nuestro respeto, pero la verdad y el error hay que aclararlos constantemente, contraponiéndolos a la verdad". Recomienda, además, la lectura de la carta que firmaron los obispos de Getafé y Alcalá de Henares en contra de esta ley de identidad de género. Un texto que adjunta a su misiva para hacerlo llegar a todas las familias y alumnos del centro.

No solo ataca la ley de identidad de género aprobada en la Asamblea, también arremete contra otra religión: "En el fondo", sentencia, "el islam o la 'ideología de género no son más que otros programas humanos [...] y son maquinaciones condenadas a la disolución y al fracaso". Eso es, asegura, lo que deberíamos enseñar a nuestro hijos sin ningún complejo.

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