El plan de los fosfoyesos no incluye el sismógrafo ni la escollera exigida

WWF observa notables carencias en el proyecto final. La escollera anti tsunamis es parcial, no abarca todo el perímetro. El agua de las balsas se dejará evaporar de forma natural

Activistas de Greenpeace en las balsas de fosfoyesos de Huelva / Greenpeace

El Proyecto que Fertiberia ha sometido a evaluación ambiental para restaurar las balsas de fosfoyesos no convence a WWF ni a la Mesa de la Ría. La organización ecologista sigue observando carencias notables después de que la empresa haya incluido las exigencias de varios organismos oficiales consultados por la Dirección general de Costas.

El proyecto sigue sin incluir un sismógrafo, las escolleras exigidas para todo el perímetro de las balsas con el objeto de protegerlas ante posibles tsunamis sólo se recogen para una parte de ellas, y no hay previsto tratamiento alguno para el agua contaminada que hay en ellas. Su eliminación está prevista por un proceso natural de evaporación. Estas son algunas de las carencias que ha observado el departamento legal de WWF tras cotejar el proyecto constructivo de clausura de las balsas que le ha remitido esta semana la Audiencia Nacional, con las exigencias expresadas por el Instituo Geológio y Minero, IGME y la Empresa para la Gestión de los Residuos, EMGRISA.

Para WWF el proyecto es todavía muy similar al originario que presentó en octubre de 2014. No aparecen recogidas todas las exigencias del IGME y EMGRISA, pese a los informes emitidos por estos organismos por requerimiento de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar.

Según Rita Rodríguez, del departamento legal de WWF, EMGRISA señala que los terrenos no podrán ser ocupados durante un periodo posterior de al menos 30 años. "Los acuíferos quedarán contaminados y por ello se pide además mejoras en el control de las aguas superficiales que no se han incluido."

La evaporación del agua de las balsas no es, a juicio de esta organización, un método de depuración sino un abandono de la instalación con riesgo de que las lluvias torrenciales arrastren esos residuos hasta la ría.

Tambíén se exigió que todo el perímetro de los fosfoyesos se cerrase con escolleras y esta medida no se contempla.

Otra cuestión es que la filtración de contaminates por el suelo de las balsas se tendría que haber estudiado con un informe hidrogeológico de drenaje por un periodo de trabajo y muestreo de un año, y no sólo de dos meses, como finalmente viene en el proyecto. El IGME había exigido la instalación de un sismógrafo y éste no aparece en el documento. La vigilancia perimetral del drenaje para detectar posibles roturas de la balsa tampoco aparece prevista.

Para WWF, no se puede permitir que este proyecto termine por legalizar lo que por sentencia firme del Tribunal Supremo fue declarado como ilegal.

Desde la Mesa de la Ría le piden a la Audiencia Nacional que no se pronuncie definitivamente sobre la idoneidad del proyecto hasta que sea analizado por la Junta de Andalucía, y después de que el Ayuntamiento dirima su compatibilidad urbanística con los planes de la ciudad.