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Qué duda cabe

Salir a correr es gratis

Este fin de semana tuvo lugar una nueva edición de la Coruña 10 con más de 4.000 participantes en todas las categorías. Quizás ya sea el momento de aceptar, por mucho que nos pese, que el running ha venido para quedarse una buena temporada con nosotros.

Parece que fue ayer cuando nos hacía gracia ver que el decimonónico footing (o jogging para los más cool) daba paso al running, o sea, salir a correr, pero con glamour. Y eso que la moda del running nació en tiempos de crisis económica, cuando la gente necesitaba una vía de escape, algo con lo que olvidar sus penas y a ser posible que fuese gratis. Pues ahí tienes, salir a correr.

Pero el running, como todo buen término anglosajón, vino para quedarse y para que las marcas le sacasen su rédito económico. Porque eso de que el running es gratis es muy discutible. Sobre todo si te parapetas con todos los accesorios que se han creado para que corramos más, o al menos, para que la gente sepa que salimos a correr.

Primero tenemos la ropa transpirante, que no la critico en lo más mínimo. Es más, debería instaurarse en la gente que viaja en transporte público como norma básica de higiene y respeto a la nariz del prójimo.

En segundo lugar, las zapatillas deportivas. Que tienen que ser especiales, diseñadas para la zancada correcta, para pronadores, supinadores y patanes como yo. Zapatillas a cada cual más barata, dicho con la máxima de las ironías.

Tercero: los wereables, otro palabro en inglés. Es decir, las cosas que se pueden llevar pegadas al cuerpo para correr. Desde los pequeños podómetros hasta los gigantescos smartphones, pasando por los smartwatches, o sea, los relojes que te miden todo lo medible. Toda esta cacharrada te dice cuánto has corrido, como si no lo supieras tú con lo cansado que estás. Te dicen las calorías que has quemado, cosa que no aprecias en la báscula cuando lo compruebas. Te dicen con cuantos runners amigos te has cruzado, como si no los hubieras podido ver tú con tu vista nublada por el sudor. Te dicen si tienes riesgo de infarto, te animan a seguir corriendo cuando ven que bajas el ritmo, te recomiendan recetas de cocina para que prepares al llegar e incluso te recuerdan tus cit as de mañana. O sea, unos tocapelotas de narices.

Todo esto sumado, podría pasar de los 1000 euros, pero salir a correr es gratis. Y prepárense, porque aquí llega la realidad virtual, que son estas gafas futuristas que te pones en los ojos y que te hacen ver otras realidades. No tardarán en adaptarse al running. Estoy seguro de que dentro de nada veremos a pequeños runners con sus gafas de realidad virtual corriendo por el paseo marítimo, simulando que huyen, quizás, de una horda de zombies, o de Godzilla, o de algún captador de ONGs…

 En fin, que esto del running sigue entre nosotros y tenemos que aceptarlo. Y si no les gustan los runners aléjense despacio, que si huyen rápido se convertirán en ellos. Qué duda cabe.

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