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HOY POR HOY MADRID

Ramiro García de Dios: "Los CIE son centros de sufrimiento e impunidad"

El juez de control del CIE de Aluche insiste en la necesidad de cerrar estos espacios, que considera peores que las prisiones

Ramiro García de Dios. /

Ramiro García de Dios nos recibe en su despacho del juzgado de instrucción número 6 de Plaza Castilla, con la toga puesta, justo antes de comenzar un día de guardia con la agenda repleta de juicios rápidos. Como los otros dos jueces de control del CIE de Aluche (los magistrados del juzgado número 19 y el 20), compagina este cargo con su actividad diaria en los juzgados.

Tras lo ocurrido esta semana en el centro madrileño, el juez asegura que no se puede hablar de un motín: "Fue una protesta desesperada de personas desesperadas", argumenta. Y alude a una carta que recibió hace unos días, firmada un grupo de internos argelinos que después protagonizaron la escena de la azotea. "Me contaban que habían cruzado el estrecho jugándose la vida y que sólo querían sobrevivir y trabajar", cuenta. Y añade: "Esas personas se han encontrado al borde de la muerte y al llegar aquí se encuentran en un sitio peor que una prisión, son centros de sufrimiento y espacios de opacidad e impunidad policial".

Nunca olvidaré a una mujer con infección vaginal que tenía que orinar en una bolsa

Ramiro García de Dios es juez de control del CIE desde 2009. A lo largo de todo este tiempo, ha presenciado multitud de situaciones de especial crudeza. "Nunca olvidaré a una mujer con infección vaginal y sangrados que tenía que orinar en bolsas de plástico", relata firme. Sus autos han logrado conquistas de derechos básicos para los internos como el régimen de visitas  de organizaciones sociales o la asistencia médica. "He estado ante asesinos y violadores, pero nada me impresionó tanto como el sufrimiento gratuito de aquellas mujeres", confiesa.

Los policías no están formados para tratar con internos que no son delincuentes

Su contacto con los internos del CIE le hacen cuestionar el sistema de seguridad presente en el centro: "Comprendo que la seguridad exterior sea policial, pero no en el interior, porque no están formados para tratar con personas que no son delincuentes ni tienen antecedentes penales". Y sobre la negativa constante a dejar entrar a la prensa en sus instalaciones añade: "Es lamentable y supone una falta de transparencia". 

Conocedor de la política migratoria europea, opina que estamos ante un sistema de represión frente a los irregulares cuando no se les necesita, argumentando que las regularizaciones masivas se realizaron durante el boom inmobiliario o la necesidad en los cultivos, mano de obra extranjera que desapareció después.

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