A VIVIR MADRID

Marisa Mediavilla, Premio Leyenda 2016 por su Biblioteca de Mujeres

El Gremio de Libreros le ha concedido este premio por “su incansable búsqueda del legado de las mujeres”

Marisa Mediavilla desprende pasión por lo que hace. Esta mañana se ha presentado en el estudio cargada con una pila de libros… Aunque estaban cubiertos por un plástico protector, aún se podía oler el aroma a papel antiguo que desprendían. Esos libros tenían títulos como La niña del hogar doméstico, que enseñaba a las niñas del siglo XIX cómo debían comportarse, o La mujer moderna y sus derechos, obra en la que Carmen de Burgos denunció la injusta situación desigualitaria de la mujer del siglo XX.

Estos y otros muchos volúmenes, casi 30.000, están recogidos en la Biblioteca de Mujeres, fundada por Marisa en 1985. Todo empezó cuando Marisa rondaba los treinta años: “me di cuenta de que no conocía la existencia de Carmen de Burgos, ni de Victoria Kent, ni de Margarita Nelken, ni de María Martínez Sierra… y me pareció tan atroz…”, ha recordado.

Marisa aprovechó entonces sus conocimientos como bibliotecaria y documentalista para reunir poco a poco una colección de libros firmados por mujeres o que versaran sobre ellas. Al principio, los recopilaba para su biblioteca privada, pero pronto quiso compartir sus preciadas adquisiciones con el resto del mundo. Esta mañana ha contado que su principal motivación es combatir la carencia de documentos femeninos existente, pues sin ser conscientes de nuestra historia, no podemos avanzar.

El Gremio de Libreros ha querido recompensara su labor como megáfono de todas las voces femeninas que han sido silenciadas a lo largo de la historia otorgándole el Premio Leyenda 2016, que en ediciones anteriores fue entregado a grandes figuras como El Roto o Iñaki Gabilondo.

Marisa confiesa estar algo sobrepasada por el premio, puesto que, a pesar de ser la responsable de que innumerables documentos olvidados de gran valor se hayan hecho públicos, a ella no le gusta estar bajo los focos, prefiere que los volúmenes que recopila hablen por ella. Sin embargo, está muy contenta porque la publicidad que arrastra un premio como este servirá para visibilizar la biblioteca.

Así, el legado de las grandes mujeres que admira, entre las que sitúa a la cabeza a Clara Campoamor, seguirá extendiéndose, permitiéndonos dialogar con su literatura como Marisa dialogaba con su escultura en Conde Duque cada vez que pasaba por la Plaza de Conde Duque hasta que la robaron hace unos meses. “Cada vez que pasaba por ahí, le daba los buenos días”, ha reconocido, entre risas.

"Aún hoy veo a muchas niñas vestidas de rosa y con sus zapatitos", ha reflexionado al final de la entrevista, preocupada por el lento avance del feminismo. Para Marisa, mujeres como Clara Campoamor y el resto de protagonistas de su biblioteca son un necesario ejemplo a seguir en un tiempo en el que según ella no faltan mujeres fuertes, pero que aún tienen que enfrentarse a demasiados obstáculos.

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