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Dibujos que valen un riñón

La consulta de nefrología del Hospital Puerta del Mar exhibe con orgullo las ilustraciones de los hijos de los trasplantados

Pared de la consulta de nefrología del Hospital Puerta del Mar de Cádiz con dibujos de hijos de trasplantados /

Isabel tenía cuatro años cuando pintó un círculo con ojos, una media sonrisa, enormes manos y pequeños pies. Paloma dibujó una casa en un día soleado de cielos azules. Violeta trazó un corazón. Hugo firmó con su nombre en grandes letras. Las obras de estos pequeños artistas están expuestas en la consulta de nefrología del Hospital Puerta del Mar de Cádiz. Todos estos niños son hijos de madres y padres trasplantados. Algunos nacieron, incluso, después de aquella operación. Por eso estas ilustraciones lucen a modo de trofeos. Porque cada una es la constatación de una victoria. El triunfo de seguir viviendo.

El Hospital Puerta del Mar ha batido en 2016 un récord en número de trasplantes de riñón. 82, frente a los 59 del año anterior. Aunque a los responsables de este proceso no les gusta quedarse sólo en las cantidades. "Lo importante no son los números, sino que detrás hay una generosidad que ayuda a pacientes que no tienen otra alternativa. Es un récord pero lo importante es que la donación crece y mejora la actitud", explica Julio Pastorín, médico internista y coordinador de trasplantes en el Puerta del Mar.

Año de récord

2015

38 donantes de órganos y tejidos.

59 trasplantes renales

58 trasplantes de córneas

2016

47 donantes de órganos y tejidos.

82 trasplantes renales

41 trasplantes de córneas

Es el triunfo de la generosidad, de la solidaridad. Este año ha aumentado el número de trasplantes con donante vivo. 2016 cerrará con seis trasplantes de este tipo. Una técnica que ha crecido desde 2007 cuando gracias a los nuevos métodos de extracción se ha garantizado la seguridad del donante, su mejor recuperación. "La laparoscopia ha hecho que este tipo de operaciones sea mucho más sencilla por ser una cirugía menos invasiva, que deja mejor estética y facilita la incorporación laboral y a la vida cotidiana", detalla Juan Soto, coordinador de Urología.

El mejor símbolo de este éxito es que en esta charla, rodeado de médicos con batas blancas, está también Carlos Carrillo. Carlos es ahora otro al de hace dos años. Enfermo de Crohn, una dolencia que le obstruye el intestino, empezó a agravarse hasta llegar al borde de la muerte por una infección. En la UCI sus hermanos le prometieron que si salía le darían un riñón. Y así fue. "Ahora puedo llevar una vida normal", resume emocionado.

El trasplante con donantes vivos es complejo y requiere muchos controles, sobre todo, para garantizar que el que donante no sufre ninguna consecuencia. "Estamos interviniendo en una persona sana. Tenemos que estar seguros de que no va a tener problemas en el futuro", detalla el jefe de Nefrología, Manuel Ceballos. "En realidad, nosotros gastamos la broma de que el donante de riñón vive mucho más, por todos los controles que pasa antes y después y el seguimiento que tiene".

En el caso de Carlos Carrillo fue su hermano el que le dio el riñón. Las donaciones entre familiares de consanguineidad son las más comunes, pero no la única. La ley permite donar a cónyuges y amigos, siempre bajo estrictos controles. Este tipo de donaciones propicia transplantes cruzados, cuando alguien quiere donar a una persona concreta, pero por grupo sanguíneo o alguna otra razón no es compatible. En España existe la posibilidad, incluso, de la donación altruista. Personas que, por diferentes motivos, nunca por dinero, quieren ceder uno de sus riñones a alguien que lo necesita, aunque no lo conozca. "Es alguien que decide dar el riñón a la sociedad. Por haber vivido un episodio cercano, por religiosidad... Es gente muy concienciada y tiene que pasar muchos filtros", explica Auxiliadora Mazuecos, una de las responsables de la consulta de Nefrología y, por tanto, de hacer el seguimiento de los trasplantados.

Con todo, los trasplantes más comunes son los que se consiguen de órganos de personas que han fallecido. La estadística sigue reflejando que existe todavía recelo de muchas familias a donar. El objetivo es que esa negativa llegue, algún día, a ser cero. Pero, mientras tanto, los profesionales tratan de explicarle a las familias que acaban de perder a un ser querido la importancia de ese enorme gesto que es decir que sí. "Es el momento más complicado y duro de todo el proceso. No es convencerles, sino explicarles de la posibilidad de dar vida a otra persona. Pero lo tienes que hacer en el momento en que acaban de sufrir el dolor de una muerte", relata Lourdes Benítez, coordinadora de trasplantes del Puerta del Mar.

Y cuando ese sí llega, más de 100 profesionales se activan para conseguir que el trasplante sea un éxito. 82 veces se ha conseguido este año. El Puerta del Mar trabaja para que ese proceso entre la donación y el trasplante dure lo menos posible. Y también para que la vida de los transplantados sea la mejor posible. Por eso las puertas de la consulta de Nefrología no se cierran nunca. Lo sabe bien Carlos Carrillo, con tanto tiempo por delante para disfrutar de la vida extra que le ha dado el riñón de su hermano. "Mi vida ha pasado de no poder hacer casi nada, a hacer casi de todo. Y, sobre todo, estar con mi hijo. Tiene cuatro años y me he perdido dos". 

Y en la emoción de Carlos recordando a su hijo está el éxito que se puede tocar. También en los campeones que ganan medallas, en alpinistas que no han dejado de escalar, en mujeres que se han quedado embarazadas. "Eso es de lo más gratificante. Porque esos embarazos de mujeres trasplantadas son muy complicados, y que salgan bien nos alegran mucho", explica Auxiliadora Mazuecos, responsable de que en la consulta de nefrología se vea poca pared y muchos papeles con trazos infantiles. "Hay fotos, dibujos, tarjetas de comunión. Esos niños también son, de alguna manera, como hijos nuestros".

Esas ilustraciones que cuelgan en las paredes de la consulta son trofeos de oro puro. La firma de Hugo. El corazón de Violeta. La casa de Paloma. El pequeño ser de manos grandes de Isabel. No hay mejor manera que celebrar esa vida extra de sus padres que coloreándola cada día. Estas obras de arte no se venden, pero tienen precio. Son dibujos que valen un riñón.

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