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Cisco García: "Yo acepto lo bueno y lo malo de la vida"

Entrevistamos a este joven abogado cordobés cuya vida cambio el pasado 28 de diciembre al sufrir un accidente mientras practicaba snowboard. Ahora, desde una silla de ruedas, encara el futuro con energía y convencido de alcanzar las metas que se propone.

Cisco García /

A Cisco García le cambió la vida el 28 de diciembre de 2015. Sufrió un terrible accidente mientras practicaba snowboard en Austria. “Entré despistado en el salto, confiado y al caer me destrocé la médula”. Cisco utiliza la terminología médica exacta para definir su lesión: “D11 motriz, D12 de sensibilidad” y nos explica lo que eso significa después de verbalizar un primer “yo he tenido suerte” que vuelve a repetirse durante la entrevista. Suerte, afirma, porque su lesión le ha obligado a vivir en una silla de ruedas pero al menos tiene movilidad por encima de la cintura.

Conversamos en Córdoba Hoy por Hoy con Cisco, de 34 años, abogado, un tipo muy simpático y agradable que de repente tiene que enfrentarse a una vida que nadie habría elegido. “He pensado mucho en la caída, me dijeron que iba muy rápido, me dolió muchísimo y lo peor es cuando noté que no me podía levantar”. Un helicóptero lo llevó al hospital de Innsbruck del que tiene un buen recuerdo. En los primeros momentos pensó: “me ha pasado lo que sale en la tele, te caes y te quedas parapléjico. Al principio lo ves muy negro y las primeras semanas son complicadas”.

Hoy su energía es increíble. “Cuando todo te va bien es fácil ser optimista, cuando aparece una situación tan grave es más complicado”. Él lo tiene claro y lo resume así: ”la vida es una sucesión de cosas buenas y malas. Yo acepto ambas”. “Esto ha sido responsabilidad mía y eso a mí me ayuda; así que acepto las consecuencias y confío en que afecte lo menos posible a mis familiares. Aunque he llorado mucho, no puedo estar llorando de esquina a esquina”. “No lo hago por nadie, lo hago por mí. Soy feliz fuera batiéndome el cobre”. “Lo normal y lo fácil es hundirse, yo también he estado en el fango pero hay que tirar para adelante”.

La conversación con Cisco nos ha servido no solo para repasar lo ocurrido en Austria sino su etapa en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde llega en ambulancia. En ambulancia porque su aseguradora “se desentendió” y no puso un avión medicalizado para traerlo a casa. Lo primero que le llegan son los comentarios de aquellos que cuentan la historia de “un primo, un conocido, alguien que se recuperó y volvió a caminar”, pero esa esperanza se desinfla al llegar a Toledo donde sí lo paso mal porque “los médicos te dicen tú hazte a la vida en silla y yo digo ostras”. De Toledo echa pocas cosas de menos: “me enseñaron a ser independiente” pero reconoce que allí ha sufrido “porque tenían que atenderme para todo”. La vida estaba fuera del hospital y aunque la media era de 6 o 7 meses él se fue a los 4 meses, en su propio coche ya adaptado. “Mi vida está fuera y yo estoy fuera”.

Su camino hasta ahora ha sido el del esfuerzo y el del agradecimiento a quienes le están apoyando, pero insiste: “uno no debe depender de la ayuda de nadie, si viene esa ayuda es un extra que tengo que agradecer”. Y así lo hace: dándole las gracias a sus padres, a su novia Raquel, a sus amigos... Cantantes y deportistas como Rafa Nadal, Verdasco, David Ferrer, Leiva, Sidecars o Dani Martín le apoyaron en redes sociales a través de videos de apoyo. Hoy también le acompañan dos de sus mejores amigos: Pepe Rebollo y José Fabra, que nos ha abierto las puertas de su nuevo proyecto turístico: Option Be, para montar nuestro improvisado estudio de radio.

Cisco García, José Fabra y Pepe Rebollo en Option Be / CADENA SER

No te puede costar una silla de ruedas como una moto de agua”, añade cuando hablamos del coste económico que supone enfrentarse con las mejores garantías a una recuperación de este tipo. Cisco nos cuenta que en su entorno en Toledo había gente que no podía permitirse comprar una silla mejor, y reclama “ayudas en función de la rentas”. Para él, el mayor coste parece ser el social y no duda en cuestionar las miradas “con indulgencia, con pena, de reojo” de la gente. “A mí me gusta que me traten igual que antes, aquí en Córdoba se me trata igual que antes. Cuando tengo que pedir ayuda la pido”.

Su reto ahora es hacerse un hueco en el circuito profesional de tenis en silla. “El nivel es muy alto pero ahí estoy a tope”. Cisco quiere llegar a las paralimpiadas, “No sé si podré Tokio, pero en un año me gustaría estar entre los ocho primeros de España” (ahora está entorno al número 600 en el mundo y en dos años quiere llegar a estar el 100. “Es complicado pero no imposible, veo mimbres y soy optimista”.

¿Y si no llega a la meta? “Acepto el fracaso como parte de la vida, pero lo intento disfrutando”.

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