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El Estadio recibió durante años quejas sobre irregularidades en el club de tenis

El director del Estadio, Mikel Urdangarin, y la Fundación Vital defienden que no podían intervenir en la autonomía del club Jakintza

Acceso a las instalaciones del Estadio /

La Fiscalía de Álava investigará irregularidades en el club de tenis Jakintza del Estadio. Lo hará después de más de una década de denuncias de irregularidades que socios del club trasladaron, primero, a la dirección del Estadio y después directamente a la Caja Vital (ahora Fundación Vital, propietaria del Estadio) para que interviniera en la gestión opaca y polémica del club de tenis. El Estadio y la Vital defienden que no podían intervenir en la autonomía de un club con personalidad jurídica propia.

Según adelantó la CADENA SER este pasado lunes, la Fiscalía ha abierto una investigación tras recibir una denuncia de un grupo de socios que consideran que existen indicios de supuesta apropiación indebida de los fondos del club, falsedad documental, el incumplimiento reiterado de los estatutos del club para ocultar información económica y abuso de poder en la contratación de familiares, en referencia a Antonio Sánchez, exconcejal del PP en Vitoria, y que fue miembro de la directiva del club durante dos décadas, mandato durante el cual dos de sus familiares directos fueron contratados por el club, donde siguen trabajando.

Los socios habían avisado al Estadio y la Vital de todas estas sospechas. Una de las últimas veces fue en octubre de 2015. Más de 40 socios enviaron una carta al Estadio y a la Fundación Vital en la que les pedían que investigaran la gestión del club. 

En esa carta los socios denunciaban la “mala gestión del club” y “un modelo de gestión familiar y dictatorial, carente de transparencia y participación que ha propiciado la marcha durante los últimos años y de manera significativa en el último año, de numerosos cursillistas y miembros de los equipos de la escuela de tenis a otros clubes de tenis de Vitoria”.

También alertaban de la “falta de transparencia en la distribución de los recursos y en la gestión del club” y la “falta de participación de los socios en las decisiones importantes del club, con imposición de horarios incompatibles con el horario escolar, y cambios continuos en los entrenadores de los equipos de competición”.

“Consideramos imprescindible que se abra una investigación y una auditoría interna, a fin de depurar responsabilidades y esclarecer y corregir cualquier anomalía del club”, reclamaban los socios a la Fundación Vital y al Estadio para intentar impedir que “se diluya el esfuerzo de personas como el ya fallecido José Luis Moro, que gracias a su enorme dedicación y constancia hizo en otro tiempo grande a este club”.

“No he cometido irregularidades”

“Puede que haya podido hacer cosas mal o no, pero no he cometido ninguna irregularidad”, ha afirmado a la CADENA SER. Antonio Sánchez -durante 20 años en la directiva del club, hasta hace algo más de un año-, que ha restado importancia a que dos de sus familiares directos fueran contratados por el club cuando él estaba en la directiva. Los dos familiares siguen trabajando en el club.

La directiva ha dimitido salvo el vicepresidente Jordi Monreal que no ha querido valorar la investigación de la Fiscalía. Monreal ha confirmado que en junio se encargó una auditoría interna pero no ha ofrecido detalles sobre su resultado.

Fuentes de la Vital han señalado que no podían interferir en la autonomía del club, ya que cuenta con personalidad jurídica propia. Es el mismo argumento trasladado por el director del Estadio, Mikel Urdangarin. “El club tiene autonomía de gestión con sus propios órganos de gobierno, las asambleas del club decidirán lo que tengan que hacer, ”, explicó a la CADENA SER Urdangarin el pasado mes de noviembre. "Velamos porque el tenis en el Estadio funcione lo mejor posible", precisó. 

La Vital afirma que el Estadio intentó resolver el problema con los horarios y Urdangarin ha participado en reuniones y asambleas del club, y se han intentado propiciar acercamientos entre los socios y la dirección, pero sin intervenir en las denuncias de irregularidades.

Las quejas vienen de lejos

Las primeras comunicaciones de descontento trasladadas al director del Estadio, Mikel Urdangarin, datan de hace más de una década. El 4 de noviembre de 2006 varios socios enviaron una carta en la que denunciaban que varias personas federadas del club no habían sido dadas de alta como socios. “El club no es propiedad privada de nadie por lo que está abierta a su participación y es a través de una asamblea anual donde se debe garantizar la transparencia del club”, señalaban esa carta.

Por aquella misma época, creció el malestar entre los socios por el trato que desde la directiva se dispensaba al responsable de pádel en el club. Dos socios enviaron sendas cartas al gerente de la Fundación Estadio al que reclamaban su intervención. En una de las cartas se puede leer: “Personalmente pienso que siendo el máximo responsable de todo lo que se mueve en el Estadio no debería permitir este tipo de actuaciones”. En la otra carta se hablaba ya de la “oscura administración económica” del club y se le pedía a Urdangarin que se planteara por el beneficio de la Fundación Estadio la continuidad de los gestores del club.

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