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SER SALUDABLE

¿Cuándo debemos tomar probióticos?

Dos científicos, JM Mulet y Daniel Ramón, hablan sobre sus funciones y propiedades

Enero, el mes en el que el frío trae de la mano patologías como las anginas, capaces de dejar en la cama a más de uno. Acudimos al médico y, tras evaluar nuestra situación, nos receta un antibiótico acompañado de una advertencia: "No olvides tomarte un probiótico antes de las pastillas". Es entonces cuando asentimos y al salir de la consulta nos planteamos: ¿por qué recomienda este suplemento? Están presentes en productos alimenticios y en suplementos nutricionales, pero… ¿qué sabemos de los probióticos? José Miguel Mulet, bioquímico, profesor de la UPV y autor de Comer sin miedo, aclara junto a Daniel Ramón, consejero delegado de Biópolis, todas las dudas al respecto.

¿Qué son los probióticos? Son bacterias que tienen un efecto positivo sobre nuestra salud. Con frecuencia solemos pensar que todas las bacterias son malas porque nos producen infecciones, pero no es verdad. Solo un 0.006% de las bacterias que hoy en día conocemos son patógenas para las personas, el resto de animales o las plantas. Todas las demás son buenas e imprescindibles para la vida. Los probióticos son algunas de ellas.

Según la Organización Mundial de Gastroenterología, los probióticos son microorganismos vivos, que cuando se ingieren en las cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud de quien los consume. ¿Cuáles son esos beneficios? Los más conocidos son beneficios sobre nuestra salud digestiva, pero cada día hay más y más ejemplos de efectos positivos sobre patologías muy distintas. Por ejemplo, en nuestra compañía y en colaboración con otras dos compañías valencianas (Bionou y Laboratorios Korott) hemos trabajado en la búsqueda y validación clínica de probióticos que, ingeridos por vía oral, mejoran la salud de enfermos con dermatitis atópica o psoriasis.

¿Los yogures los contienen? No todos los yogures los contienen. Tan solo aquellos que lo certifican en su etiqueta los contienen; si bien, tras la entrada en vigor de la reglamentación sobre alegaciones saludables en los alimentos, muchos de ellos han dejado de hacerlo. Por ayudar al consumidor, aquellos que hablan de efecto bífido suelen llevar probióticos.

¿En qué otros alimentos podríamos encontrarlos? Se han incluido en muchos. Lo más clásico es hacerlo en lácteos fermentados, pero también se han incluido en cereales, galletas o barras energéticas, e incluso en EE. UU. se venden hasta en zumos de fruta. En nuestro país sobre todo están en yogures. Pero no solo se vehiculizan en alimentos y bebidas; hay un mercado muy grande en el que los probióticos se venden en farmacia como suplemento nutricional en forma de cápsulas.

¿Controlan la saciedad al comer? ¿Podrían prevenir la obesidad? En general no, pero sí que hay algunos que se están evaluando clínicamente que lo pueden hacer. En nuestra compañía disponemos de una cepa probiótica que así lo hace en tres modelos animales distintos. Comenzamos el ensayo clínico hace unos meses y finalizará en abril o mayo.

¿Los antibióticos qué labor cumplen? Dada la mala prensa por una parte de la población de los fármacos en general y de los antibióticos en particular, me gustaría aclarar quecuando tenemos una enfermedad infecciosa producida por microorganismos, no por virus, es necesario tomar antibióticos, y que debe ser el médico quien los prescriba. Dicho esto, tras esa toma necesaria de antibióticos pautada por un profesional para acabar con la bacteria patógena que produce la infección, nos enfrentamos al problema de que ese antibiótico ha acabado con los patógenos, pero también con buena parte de nuestras bacterias positivas. Por eso un tratamiento posterior con probióticos es adecuado para ayudar a reconstruir esa microbiota positiva que el tratamiento con antibiótico ha debilitado.

Para que sean efectivos deben llegar vivos al intestino, pero eso implica pasar por el estómago, que es un baño ácido que mata a la mayoría de organismos. ¿Cómo se consigue? Se seleccionan cepas de bacterias muy tolerantes al pH ácido, y en algunos casos se pueden encapsular para protegerlas por el paso por el estómago.

¿Qué se está investigando? Muchas cosas, sobre todo la búsqueda de probióticos que ayuden a mejorar la salud de pacientes que sufran distintos tipos de inflamación intestinal (colitis ulcerosa, enfermedad de Chron, colon irritable, celiaquía...), alergias (intolerancia a la lactosa o al gluten, asma...) o incluso infecciones vaginales o, como antes indicamos, obesidad. También empezamos a tener datos que nos indican que quizá la microbiota pueda tener un papel relevante en algunos trastornos mentales. Empezamos a abrir una caja negra. Si somos capaces de trabajar con rigurosidad estoy seguro que el futuro de los probióticos en medicina preventiva será muy relevante en los próximos años.

Sara Tabares, directora de Performa Entrenadores Personales

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