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Este vídeo te cuenta todo sobre la muerte súbita en el deporte y su prevención

La Universidad de Granada lanza estas recomendaciones porque "más vale prevenir"

La muerte súbita en el deporte es un hecho que, aunque de muy baja incidencia (1-3 / 100.000 participantes), tiene una enorme repercusión en la población general, que puede entender el ejercicio físico y el deporte más como un riesgo que como una actividad saludable.

La prevención de este fatal acontecimiento debe abordarse desde un punto de vista global, incluyendo desde la atención médica urgente en el campo de juego (mediante maniobras de Reanimación Cardio Pulmonar, utilización de desfibriladores, y evacuación a un centro hospitalario) y los reconocimientos médico-deportivos para detectar patologías, hasta la educación de deportistas, entrenadores, personal de instalaciones deportivas y familia sobre la detección de cualquier señal de alarma que permita una actuación médica preventiva y lo más precoz posible para evitar un fatal desenlace.

El investigador del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada Carlos de Teresa explica que las principales causas de muerte súbita en el deporte son las cardiovasculares, aunque cabe diferenciarlas dependiendo de la edad de los deportistas. Así, en los menores de 35 años la principal causa de muerte súbita es la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria que provoca una alteración en la estructura del miocardio que se hipertrofia anormalmente pudiendo provocar fenómenos que conduzcan a la muerte súbita cardiaca.

Sin embargo, en los deportistas de edades superiores a los 35 años la principal causa de muerte súbita en el deporte es la cardiopatía isquémica, provocada por la obstrucción de las arterias coronarias debido a factores de riesgo como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, el tabaquismo o la diabetes.

La prevención en ambos casos se basa en un correcto examen médico en el que se puedan detectar esos factores de riesgo (mediación de presión arterial y análisis sanguíneo), o anomalías en la estructura miocárdica mediante un electrocardiograma basal, que aunque no tenga una capacidad diagnóstica definitiva, sí que puede mostrar alteraciones que alerten sobre la necesidad de realizar otras pruebas más específicas (ecocardiografía o RMN) para poder llegar a un diagnóstico certero.

Otros factores de alerta a tener en cuenta son los antecedentes familiares de muerte súbita en parientes directos en edades tempranas (antes de los 35-40 años), o la aparición de síntomas durante la práctica deportiva como pérdida de conocimiento, mareos, dolor precordial o palpitaciones.

La mejor estrategia frente a la muerte súbita en el deporte, sin duda, debe ser su prevención, mediante exámenes médico-deportivos, planificación de un entrenamiento individualizado, educación y formación de todo el personal del mundo deportivo, y disponibilidad de planes de emergencia para una correcta atención a los deportistas en el terreno de juego.

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