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BRECHA SALARIAL

"Soy cocinera y he enseñado a hombres que cobraron más que yo"

Al testimono de Carmen Lucía, que cobra hasta 300 euros menos que los hombres en la cocina de un hotel, se suma el de otras mujeres como Marta, que en el sector público también se siente dicriminada

Carmen Lucía trabaja desde hace trece años en la cocina de un hotel de Almería en la que cada día es víctima de la brecha salarial, aunque tardó un tiempo en darse cuenta de que cobraba menos que cocineros con la misma categoría por el hecho de ser mujer. Se percató en 2010 cuando se hicieron nuevos contratos y ella tuvo que formar a compañeros que a final de mes se beneficieron de salarios más elevados. "Llegaban hombres que decían que eran cocineros y me lo ponían a mí para que les enseñara", asegura indignada esta cocinera que cuenta con una titulación para la que estuvo preparándose "casi tres años".

Desde entonces la discriminación con respecto a sus compañeros nunca ha dejado de existir. Se dio cuenta de que entre su salario y el de ellos existe entre 200 y 300 euros de diferencia realizando "el mismo trabajo, con la misma categoría y la misma producción".  Se acogen al mismo convenio pero, según denuncia, a ellos se les suma unos complementos salariales de los que ella carece. "Lo primero es que no lo entiendes, te quejas y pides explicaciones. Me siento faltal y no comprendo por qué no se nos da el mismo tratamiento que a ellos", explica Carmen Lucía, pero nunca ha recibido explicaciones serias sobre el asunto. "Lo que me dicen es que cuando llegué esto estaba así, que han cambiado al director y nada más", añade.

Y cada día sigue yendo a trabajar, echando en algunos casos tiempo de más y sabiendo que al final de mes al ver su nómina va a volver a sentir la injusticia. La misma que, según asegura, sufren otras compañeras en otros departamentos. Aún así, no se atreven a denunciar el caso porque quieren mantenerse en sus puestos de trabajo. "Hay mucho miedio. Ya sabes las necesidades que hay hoy en día. Exigir tus derechos laborales ya sabemos lo que implica. Te dicen que si no te gusta ahí tienes la puerta", explica.

La brecha salarial en el sector público

Marta, una informática de 45 años, trabaja en AGAPA, la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía, un ente instrumental de la Junta y asegura que también sufre esta discriminación aunque de forma diferente a Carmen Lucía. Como ella, muchas de sus compañeras han pedido reducción de jornada para cuidar de sus hijos, lo que provoca que tengan un salario inferior al de los hombres y que tengan pensiones más bajas. "Más tarde esa brecha sigue existiendo, encima que has invertido en el futuro de la sociedad que son los niños", señala.

Un estudio realizado para elaborar el plan de igualdad de la empresa determinó que el 80 por ciento de los que solicitan reducir su jornada laboral son mujeres. También se ha detectado, según explica esta empleada, que los puestos de dirección están copados por hombres mayoritarimente. "No se sabe por qué históricamente promocionan los hombres, cuando las mujeres tienen más titulación que los hombres".

Marta mantiene la esperanza de que con el plan de igualdad puedan ponerse en marcha acciones que acorten esta brecha aunque considera que es un problema que afecta a toda la sociedad. Y alerta de que en su sector, el de la informática, también se está perdiendo el talento de las mujeres en plena revolución tecnológica. "Si sale un anuncio de un videojuego, lo protagoniza un niño. Las mujeres no estudian carreras tecnológicas y una vez más se está perdiendo su talento", lamenta.

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