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"Están muertos, los dos. He sido yo": las llamadas a emergencias del cazador que mató a dos agentes rurales en Lleida

La Cadena SER ha tenido acceso a las grabaciones de las conversaciones telefónicas que Ismael Rodríguez mantuvo con el 112 y con los Mossos d’Esquadra. Un documento estremecedor

Ismael Rodríguez, rodeado de agentes de los Mossos d'Esquadra, en la reconstrucción de los hechos en el coto de Aspa /

La llamada al 112

La llamada al teléfono de emergencias se produce a las 11:39h de la mañana del sábado 21 de enero, y según el auto de prisión provisional que emitió el juez, el acusado, Ismael Rodríguez, declaró que fue hacia las 10.50h que los agentes rurales se dirigieron hacia él, cuando le dieron el "buenos días", y le pidieron que "descargara el arma". Por lo tanto, al menos, y a falta de más informes periciales, habría transcurrido, unos 45 minutos entre los tiros y la llamada al teléfono de emergencias.

La conversación con el 112 el cazador que mató a dos agentes rurales en Aspa / Cadena SER

En esta llamada al 112, Ismael Rodríguez les dice que "estaba cazando, y han venido los dos agentes rurales", que "me he puesto muy nervioso" y "están muertos, los dos", y que "he sido yo". El 112 traspasa la llamada a los Mossos. Cuando estos le piden como había ido, y si había sido un accidente, él responde: "Noo, no lo sé. Me han venido, me he puesto nervioso, y no sé porque he reaccionado así".

La llamada fue transferida después del 112 a los Mossos d'Esquadra / Cadena SER

El testimonio de los compañeros de montería

Los 4 compañeros de cacería de Ismael Rodríguez, el autor confeso de matar a tiros a dos agentes rurales el pasado 21 de enero, en su testimonio ante el juez, el pasado 13 de febrero, aseguraron que no vieron nada y que no se acercaron hasta el lugar del doble crimen. Según explicaron los abogados de las partes que se han personado como acusación -las familias y la Asociación Profesional de Agentes Rurales de Cataluña- declararon que no fueron conscientes del largo periodo de tiempo que pasó hasta que el acusado llamó al 112.

En opinión de Pau Simarro, abogado de los familias de los agentes muertos, el largo intervalo de tiempo que pasa entre los rasgos y la llamada es porque "el autor, en un primer momento, lo que tiene claro es que quiere irse y son los otros, -los compañeros de montería-, los que le dicen 'no, no, no, de aquí no tenemos que marchar; debemos llamar al 112 y ver si están muertos y si los podemos socorrer "señaló el letrado tras las declaraciones de los compañeros. Según Pau Simarro, los compañeros explicaron al Juez que "le preguntaron hasta cinco veces y que les dijo que sí estaban muertos. 'Y cómo es que están tan seguro? Hombre, porque los he tirado a muy poca distancia. y cuánto es esa poca distancia? Pues dos y tres metros y además, los he tirado a la cabeza. Están muertos seguro" el juez les recriminó porque no hicieron nada cuando el acusado les explicó los hechos y que ellos respondieron que no querían ver los cadáveres de los agentes para no sufrir algún tipo de secuela. Y según el abogado de la Asociación de agentes rurales, Albert Requena, a sus compañeros, "no se les puede imputar el delito de omisión del deber de socorro "porque los agentes ya estaban muertos.

Libertad en cargos para el propietario de la escopeta

Hoy el juez que instruye el caso ha decretado libertad con cargos para el titular de la escopeta con que se cometió el crimen en el coto de Aspa. El amigo del cazador homicida ha reconocido que no pagó nada por la escopeta cuando le transfirió por qué tenía la licencia caducada, y, el autor confeso no quería que la Guardia Civil le confiscara las armas.

Dos días antes de que Ismael Rodríguez fuese a cazar en el coto de Aspa, él y su amigo -a quien le había vendido la escopeta- habían cazado juntos. El amigo dijo que se olvidó la escopeta en el vehículo del autor confeso del doble crimen, y que pese a la insistencia en que le devolviera éste no lo hizo. Según el abogado de la asociación de agentes rurales personada, Albert Requena, la declaración del titular del arma ha sido confusa a la hora de explicar porque puso la escopeta a su nombre, junto con otras dos armas, para que no se les quedara la Guardia Civil, ya que el cazador homicida tenía las licencias caducadas. El titular del arma ha quedado en libertad con cargos como presunto cooperador necesario en un delito de tenencia ilícita de armas. La Guardia Civil le ha impuesto una sanción y le ha retirado todas las armas que tenía a su nombre.

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