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SER COFRADE

Las hermandades que el tiempo se llevó (I)

SER Cofrade se adentra en la Historia para conocer un poco más de nuestra Semana Santa y de nuestra tradición cofrade. Esta semana nos vamos hasta la parroquia de la Magdalena

La parroquia de la Magdalena se ubica, actualmente, en la iglesia del convento del Corpus Christi /

El equipo de SER Cofrade se adentra en esta Cuaresma dentro de la historia de Granada para conocer, un poco mejor, aquellas iglesias que a lo largo de los siglos han acogido dentro de sí una importante tradición cofrade. A lo largo de estas cinco semanas, nos acercaremos hasta templos como el de la Magdalena, san Felipe Neri, san Andrés, santa Cruz la Real y san Pablo para descubrir un poco de su historia, de las congregaciones que fueron creciendo dentro de ellas y ver la importancia que tuvieron en la piedad popular de nuestra ciudad.

Los trabajos realizados por diferentes investigadores de Granada, como los hermanos López-Guadalupe, Antonio Padial o José Antonio Díaz, serán los ojos de SER Cofrade, dándonos testimonio de todo lo que ocurrió desde el siglo XVI hasta nuestros días.

 

Las cofradías de la parroquia de Santa María Magdalena

Este es el título de uno de los libros del profesor Miguel Luis López-Guadalupe y que se publicó ahora hace 25 años y donde, a través de sus páginas, desentraña la historia de las once hermandades que se cobijaron en este templo, ubicado hasta el siglo XIX, en la Calle Mesones, donde actualmente se encuentra la Gerencia Territorial del Catastro.

Allí se encontraba una pequeña ermita construida en 1492, consagrada a Nuestra Señora y a san Roque, y que fue costeada por los asturianos que repoblaron el centro de la ciudad tras la Conquista. Sobre este edificio, en 1501, se erigió la parroquia gracias al decreto promulgado por el arzobispo de Sevilla Diego Hurtado de Mendoza. Debió ser una construcción muy modesta ya que en 1508 empieza la construcción de la nueva iglesia aunque las obras se prolongaron hasta 1651.

Miguel Luis López-Guadalupe da cuenta en su trabajo de cómo en 1492 ya se fundó una hermandad por parte de aquellos vecinos asturianos, dedicada a la Virgen María y a san Roque la cual fue evolucionando a lo largo de los siglos, refundándose en 1566 como Hermandad de Nuestra Señora y Ánimas (1566) y diviéndose en el siglo XVIII como hermandad de ánimas por un lado y por otro como cofradía mariana dedicada a la Virgen de Covadonga, hasta desaparecer en 1810. Esta cofradía de ánimas, además, tenía una Concordia de Entierros la cual veneraba a la imagen de la Virgen del Regalo.

Otra de las hermandades que aparecerá hacia 1501 será la hermandad sacramental de la que luego nacería la Hermandad de la Candelaria, a finales del siglo XVI, la cual veneraba a la Virgen "pintada en lienço, con su Niño en braços y Señor S. Joseph". No fue la única hermandad mariana de la parroquia ya que también a mediados del siglo XVII apareció la Hermandad de la Natividad, dedicada al rezo del rosario, y otra más tardía fue la de La Purísima Concepeción y Dulce Nombre de Jesús, que nace de la unión de los devotos de ambas imágenes, una situada en la Tribuna del Matadero y la del Niño Jesús en la propia parroquia.

Entre las hermandades penitenciales pareció destacar la del Cristo de la Esperanza (1748-1810), imagen que procesionaba en vía crucis, y que tenía también como imágenes de devoción a la Virgen del Mayor Dolor, un Santo Sepulcro y bustos de la Virgen y san Juan.

De las cofradías tardías que cobijaron la parroquia de la Magdalena fue la del Cristo de la Salud, "un Santo Cristo crucificado muy deboto, antiguo, de talla". Una imagen que, según la tradición, fue propiedad del papa Clemente VII y que un soldado granadino, feligrés de la parroquia, robó al pontífice durante el famoso Saqueo de Roma que tuvo lugar en tiempos del emperador Carlos V.

Estas hermandades a lo largo de los siglos XVIII y XIX fueron recibiendo diferentes varapalos, algunas por crisis internas, otras por falta de arraigo y otras por circunstancias sociales y políticas, que las llevaron a la extinción o, con mejor suerte, a la refundación. No obstante, el año 1810 fue crítica para todas, por la llegada de las tropas francesas. Asimismo, la desamortización y la exclaustración de las Agustinas del Corpus Christi llevó a la parroquia hasta ese templo, donde actualmente se encuentra, llevando a la antigua parroquia a desaparecer definitivamente en 1972.

Para aquel entonces la totalidad de las cofradías originales de la parroquia de la Magdalena habían desaparecido ya y su patrimonio, disuelto y desaparecido. De aquella gran vida cofrade tan sólo quedan dos pequeños testimonios, que crecieron al abrigo de nuevos tiempos: la hermandad filial de la Virgen de la Cabeza y la de Jesús del Rescate, ambas vigentes en la actualidad.

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