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Mari Carmen y sus muñecos, ventrílocua conquense con humor, talento y corazón

Triunfó como artista en la década de los 70 en un país en el que aún había censura y a Rodolfo, su muñeco más sensible, no le dejaban salir en la tele. Recordamos su trayectoria en ‘Páginas de mi desván’

Postal promocional con Mary Carmen y Rodolfo. /

Esta semana, en Páginas de mi Desván, con motivo del Día Internacional de la Mujer, José Vicente Ávila nos acerca a la carrera profesional de Mary Carmen, que lleva cerca de sesenta años en el mundo del espectáculo, cosa muy difícil en los años en los que ella comenzaba.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Se llama María del Carmen Martínez-Villaseñor Barrasa. Se la conoce popularmente e internacionalmente con el nombre artístico de “Mary Carmen y sus muñecos”, es conquense de pura cepa y presume de ello. Con 16 años ya estaba inmersa en el mundo del teatro de guiñol y por tanto del espectáculo, en su caso como ventrílocua. Después le llegó la fama en España y Latinoamérica, con actuaciones en teatros y en programas de diversas cadenas de televisión con sus muñecos que también ha hecho famosos.

Doña Rogelia

“Doña Rogelia nació de un paseo por nuestra Serranía de Cuenca”, explicaba Mary Carmen a José Vicente Ávila. “Un paseo muy simpático con una pregunta a una vieja maravillosa nuestra que me encontré sentada en un poyete, muy sorda, que no me entendía nada de lo que le estaba preguntando. Pasé una risa increíble con aquella charla, que más bien fue un monólogo. Me contestó a otras cosas que nada tenían que ver con lo que yo le preguntaba y de ahí nació doña Rogelia, un personaje que era importante crear y que además complementaba totalmente los cuatro tipos distintos que están demostrados como diferenciables en la humanidad”.

Sus muñecos

Mary Carmen y José Vicente Ávila en 1973. / José Luis Pinós

Mary Carmen definía o llamaba así a sus muñecos en esa época. “Son el sanguíneo, el colérico, el flemático y el melancólico”. Y añadía: “Rodolfo es el melancólico; el sanguíneo es Nicol; el colérico, doña Rogelia y Daisy, el flemático. Sin darme cuenta he completado los cuatro tipos. No se puede pedir ningún tipo más. Se pueden hacer cosas, no personajes. Si hiciese otro más se rozaría uno con otro y al no haber diferenciación de personalidades habría una tendencia a la confusión”, explicaba.

“Mi favorito es Nicol. Es fenomenal. No es extraño que en diez años de carrera acierte plenamente con un personaje. Así debe ser. Yo no me puedo confundir ya. Nicol fue el primero, era difícil, y tampoco me equivoqué. Por eso es el más importante".

Entrevista publicada en el Diario de Cuenca en 1973. / Archivo José Vicente Ávila.

Eran los años setenta con la censura tras los guiones, Rodolfo, el melancólico, apenas aparecía en televisión porque no estaba bien visto y, preguntada por cuándo aparecería en la pequeña pantalla, Mary Carmen tuvo una airosa respuesta: “A Rodolfo sólo lo saco en las galas. En televisión no, si acaso lo cuidaré un poco. Además se va a la mili y no creo que pueda actuar”.

Pasaron unos años hasta que Rodolfo apareciera en un programa musical de gran audiencia, una vez que la censura había “desaparecido”, aunque Nicol y doña Rogelia han sido y son las “estrellas” de esta ventrílocua conquense que ha creado escuela. Ya sin censura, la definición de sus muñecos, a lo largo de más de cuatro décadas de actuaciones son las de pato castizo e irreverente para su preferido Nicol; la de abuela cascarrabias, gruñona y sorda de doña Rogelia, su gran descubrimiento; la de adolescente respondona para Daisy, y de león sensible y delicado para Rodolfo.

Vecina de Cuenca

Mary Carmen se compró su casa en Cuenca, en la Hoz del Júcar cercana a la Puerta de San Juan y la vemos como una vecina más, paseando por Carretería o subiendo por la Puerta de San Juan o en los tendidos de la plaza de toros por San Julián. En su faceta artística, “Mary Carmen y sus muñecos” ha actuado algunas veces en su Cuenca. La primera de ellas en la plaza de toros compartiendo escenario con Juan Pardo. Sin embargo, el día que Mary Carmen se sintió más a gusto en su tierra, en la que trabajó como nunca lo ha hecho en ningún sitio, fue el 25 de agosto de 1983: “Será una noche muy bonita”, dijo Mary Carmen antes de la actuación mientras tomaba una cerveza en Casa “Marlo”.

José Vicente Ávila entrevista a Mary Carmen para TeleCuenca. / Archivo José Vicente Ávila

El Polideportivo Municipal registró el mayor lleno de su historia hasta entonces, pista y gradas abarrotadas, y al final de su actuación, interrumpida varias veces por los aplausos del público, Mary Carmen se fundió en un abrazo con José Luis Perales. Hizo reír y llorar de emoción a sus amigos de la infancia porque algunos retazos de su juventud salieron a relucir y ella misma se emocionó. Estaba satisfecha y así lo manifestaba: “La acogida de los conquenses me compensa de mi gran fe en mi ciudad y de los largos años esperando que me llamaran para actuar”.

Pregonera

Fue en la Feria de San Julián de 2002 cuando pronunció el pregón de las fiestas, en el parque, y posteriormente llevó a cabo una recordada actuación ante el público que llenaba el recinto al aire libre.

No podemos olvidar tampoco que Mary Carmen ha publicado los siguientes libros: “Ventana al Edén”, “Mande? Mis locas conversaciones con doña Rogelia” y “La crisis en Orejilla del Sordete”. En el Día de Castilla-La Mancha de 2012 recibió el título de Hija Predilecta de la Región de Castilla-La Mancha.

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