La provincia de Jaén teme perder el último tren

El ferrocarril en Jaén está cada día más debilitado. En pocos años se ha pasado de unas 180 circulaciones diarias a las 20 que hay en la actualidad

No hay que ser muy agorero para pronosticar los peores augurios para las infraestructuras ferroviarias en la provincia de Jaén. En la actualidad, a juzgar por los servicios disponibles, somos la provincia española con menos trenes y menos posibilidades de poder desplazarnos en este medio a cualquier lugar. Los representantes del sector del ferrocarril en nuestra tierra pronostican que es la crónica de una muerte anunciada.

1992, año de las olimpiadas de Barcelona, de la Exposición Universal de Sevilla. Llegó a España la alta velocidad. Un avance que no estuvo carente de contraprestaciones pues fue entones cuando comenzó el descenso de servicios ferroviarios, la eliminación paulatina de trenes en la provincia.

En pocos años se ha pasado de unas 180 circulaciones diarias a las 20 que hay en la actualidad. Lo peor de todo es que ahí no queda la cosa. Desde la plantilla de ADIF, Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, ya se habla de posibles nuevas supresiones de la línea Madrid-Almería que restaría al ya escaso listado de líneas, cuatro circulaciones diarias, tal y como avanzó el presidente del Comité de empresa de ADIF en la provincia.

Destacaba que “mientras en el resto de Europa, la tendencia ha sido rentabilizar las infraestructuras ferroviarias existentes, aquí en España, la prioridad ha sido la alta velocidad, mejorando la comunicación entre grandes ciudades pero dejando sin servicios provincias como la nuestra”.

Hoy por hoy, desplazarse en tren entre localidades de la provincia es casi imposible. No hay líneas que vertebren la geografía. Tampoco hay que nos comuniquen con Granada. Solo hay dos líneas que hacen parada en nuestra tierra, la Almería-Madrid y la Jaén-Sevilla Cádiz. Para ir a Sevilla, hay que coger el tren en Espelúy, en Jaén o Andújar. Para ir a Madrid, desde la estación Linares-Baeza. Un despropósito para aquellos que confían en el transporte público. Por mucho sentimiento ecologista que tengamos, esto es muy complicado.

Para el presidente de ADIF, la responsabilidad de esta realidad, no tiene colores políticos. "No solo no se invierte, sino que lo que queda, se va desmantelando poco a poco y de esta situación, todos los políticos que han estado en el gobierno, son responsables, pues por parte de ninguno ha existido una apuesta clara por el servicio".

“Llama la atención que en una provincia como la nuestra ni un solo gramo de aceite de oliva se transporte por ferrocarril” contaba Manuel Núñez, secretario del sector ferroviario de CC. OO., ni tan siquiera atendiendo a criterios como la trazabilidad por la que ya se apuesta desde otras zonas agrícolas como Almería. También supone un punto negativo que las ciudades de Úbeda y Baeza no se estén beneficiando de las ofertas especiales de RENFE, especialmente para turistas extranjeros para que visiten las ciudades Patrimonio de la Humanidad de España.

Estaciones fantasma

De una treintena de estaciones que funcionaban en la provincia, ya son solo ocho las que están en activo, y algunas de ellas, a medio gas. En la estación de Vilches, que tan importante fue en su momento ya no quedan servicios tan básicos como el de venta de billetes. Situación parecida la que se vive en estaciones como la de Jódar o Larva. En Espelúy, solo se atiende a los viajeros por la mañana. Solo las estaciones de Jaén, Linares-Baeza y Andújar, son las únicas que por el momento mantienen servicios.

El tren está cada día más débil en la provincia. Siempre que ha desaparecido un servicio, desde la administración pública de turno se ha dicho que ello ha venido motivado por el descenso de demanda, pero ¿cómo es posible un aumento de demanda cuando el servicio es cada día más deficitario y lejano a los intereses del viajero?

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