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SER SALUDABLE

¿Nadar es el mejor ejercicio para la espalda?

Cinco motivos por los que nadar no es tan bueno como pensamos

“¿Te duele la espalda? Lo que más te conviene es nadar”. Esta una recomendación habitual cuando nos duele la espalda. En más de una ocasión la he escuchado en alguna sesión con un cliente. Sin embargo, no todos los estilos de natación son recomendables para la corrección de deformidades o alteraciones de la columna vertebral. Los estilos de competición presentan contraindicaciones en la corrección de estas dolencias (Jiménez J. 1998).

La recomendación dada por los especialistas de practicar natación es un hecho discutible, ya que esta puede pasar de ser un medio eficaz contra las dolencias de espalda a acentuarlas debido a la mala ejecución técnica por parte del paciente (González. J.L. et al. 2002). Por todo ello, analizo junto a Jorge García, profesor de la UNIR y experto en alto rendimiento, los estilos de natación y su relación con las diferentes dolencias.

  1. Columna. La especialización en este estilo va a provocar una actitud hiperlordótica, por una mayor solicitación de la musculatura extensora del raquis en contra de una menor intervención abdominal (González. J.L. et al. 2002). En todos los estilos hay hiperextensión en la espalda, mucho más exagerada en braza o mariposa, donde hay un mayor riesgo de desgaste en la columna o se puede llegar a sufrir un desplamiento vertebral o espondilistesis. Además, no solo puedes lesionarte nadando; cuando se hace el cambio dirección al llegar a la pared, se produce un movimiento de flexión más rotación de columna, lo cual no es la mejor opción para mantener sana a la espalda. La hiperextensión del tronco localizada en la zona lumbar y el acortamiento de la musculatura de esta zona, debido a la acción del psoas en el recobro de piernas, va a producir la anteversión de la pelvis, y por lo tanto, hiperlordosis (González. J.L. et al. 2002).
  2. Rodillas y hombros. La lesión más común entre nadadores de elite es el hombro de nadador; después vendría la rodilla de braza. En el caso del waterpolo, al igual que en otros deportes de lanzamiento, por encima de la cabeza aumenta el riesgo de sufrir lesiones de hombro. En natación sincronizada y en waterpolo, de manera más comun se sufren lesiones de rodilla similares. En el estilo de espalda, la ejecución va a provocar también una descompensación muscular en los hombros, entre rotadores internos y externos, que puede marcar una tendencia a la antepulsión de los hombros con rotación interna de la articulación escápulo humeral; y en crol, el acortamiento de la musculatura rotadora del hombro (pectoral mayor y redondo mayor) con respecto a los rotadores externos (supraespinoso, infraespinoso y redondo mayor) (González. J.L. et al. 2002).
  3. Una espalda más sana. Cuando se ha comparado la salud de la espalda entre nadadores y gente que no practica deporte, ambos tienen el mismo dolor y desgaste articular. A nivel postural en un estudio que se hizo con chicas adolescentes la cosa cambia; las nadadoras sufrían mayor dolor de espalda, además de hiperlordosis, cifosis o escolisis. Tal y como se afirma en La natación: Test de descompensaciones musculares y el dolor de espalda, “se desaconseja la práctica de los estilos de natación de competición de forma libre, ya que se pueden estar cometiendo errores técnicos que acentúen la dolencia y se recomienda la práctica dirigida por un especialista”.
  4. La mejor opción: programas dirigidos. En cualquier caso, hay programas acuáticos terapéuticos (dirigidos por un fisioterapeuta) que, por ejemplo, con embarazadas y otros pacientes, parecen demostrar una disminución del dolor de espalda. Esto sería con agua a una temperatura de a unos 33º, sin efectuar estilos de natación y en piscinas donde no cubre mucho el agua.
  5. Perder peso. Es cierto, el agua reduce el impacto sobre nuestras articulaciones, pero aún así, no es la mejor opción ni mucho menos para perder peso. Las intensidades son difíciles de controlar, así como la introducción de progresiones.

Sara Tabares, directora de Performa Entrenadores Personales

BIBLIOGRAFÍA

González. J.L. et al (2002). La natación: Test de descompensaciones musculares y el dolor de espalda. II Congreso de la Asociación Española de Ciencias del Deporte. INEF. Madrid. Recuperado de http://www.cienciadeporte.com/images/congresos/madrid/Actividad%20Fisica%20y%20Salud/Calidad%20de%20Vida/LA%20NATACI%C3%93N%20TEST.pdf

JIMÉNEZ, J. (1998). Columna vertebral y medio acuático. Ejercicios preventivos y terapéuticos. Ed. Gymnos. Madrid.

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