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FOTOS ANTIGUAS DE ÁLAVA

El pavoroso incendio de la Plaza de la Provincia en 1955 y el Pozo de las Ánimas

El suceso conmocionó a la ciudad y dejó sin casa a medio centenar de familias

Nos situamos en el domingo 27 de noviembre de 1955. Era noticia del día que el ministro de Educación Joaquín Ruiz Giménez se encontraba en Vitoria para asistir -entre otros- a los actos conmemorativos del 25 aniversario de la inauguración del Seminario Diocesano. Los vitorianos aprovechaban el día festivo para salir de casa, pasear por la calle Dato, tomar unos potes o ir al cine. En el Teatro Florida y en el Gran Cinema Vesa se proyectaba la película “Lanza Rota”, con Spencer Tracy y Robert Wagner de protagonistas.

La calma chicha de la jornada festiva fue interrumpida por un suceso inesperado. Sobre las ocho de la tarde los paseantes que se encontraban en la Plaza de la Provincia observaron que del tejado del portal 14 salían unas llamas imponentes. En poco tiempo el fuego alcanzó grandes proporciones, ya que la estructura del edificio era de madera y los vecinos del inmueble tuvieron que desalojar apuradamente sus viviendas. Dada la urgencia de la evacuación, los que vivían en las dos últimas plantas no pudieron salvar ningún enser y salieron a la calle con lo puesto.

El Sr. Ibáñez de Matauco, dueño de una tienda de ultramarinos, en la esquina de la Plaza de la Provincia con Siervas de Jesús, abrió su comercio para dar cobijo en esos primeros momentos a los afectados.

Las radios locales y los cines en sus pantallas dieron aviso de lo ocurrido, por lo que fueron muchos los ciudadanos que se acercaron a ver este trágico “espectáculo”. Algunos vecinos afectados se enteraron por esos medios de lo ocurrido.

A las ocho y media el incendio era de gran magnitud y amenazaba con propagarse al edificio contiguo de Siervas de Jesús número 1, cosa que finalmente ocurrió.

INCENDIO EN LA PLAZA DE LA PROVINCIA DE VITORIA.1995 / ARCHIVO DEL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA

La muerte de un bombero

El Ayuntamiento había adquirido recientemente para el Servicio de Bomberos un vehículo auto-bomba de la marca ‘Magirus’, provisto de un tanque y considerado entonces como lo más moderno. José Andrés Gómez de Segura Asurmendi, el bombero-chófer del vehículo, vivía en un piso de las plantas superiores del edificio que albergaba el Parque de Bomberos, en la Cuesta de San Vicente. Acaba de cenar cuando fue requerido con urgencia para acudir al incendio. Se dirigió con el vehículo auto-bomba reseñado al “Pozo de las Ánimas”, situado en la calle Florida, a fin de cargar el tanque y acudir rápidamente a la Plaza de la Provincia, donde esperaban los bomberos desplazados al incendio. Mientras estaba estacionado efectuando la carga del agua en el camión, José Andrés cayó al suelo conmocionado. Fue trasladado al Hospital de Santiago, donde nada se pudo hacer por su vida y falleció.

INCENDIO EN LA PLAZA DE LA PROVINCIA DE VITORIA.1995 / PRENSA

El taxista Teófilo Sánchez, al ver lo ocurrido al Sr. Gómez de Segura, tomó el relevo; se puso el volante del ‘Magirus’ y se dirigió al lugar del incendio acompañado de Cándido Aguirre, chófer de una constructora.

El agua transportada en el vehículo no fue suficiente para apagar las llamas y ante la falta de presión y caudal suficiente en las tomas de la calle, debieron de enchufarse las mangueras en el “río-alcantarilla” de la calle Cercas Bajas y en un pozo que poseía Faustino Zurbitu en su huerta, situada en lo que actualmente es la calle Landázuri.

Fueron extraídos a tiempo de la planta baja de la casa incendiada los productos inflamables de una droguería y el abundante papel usado almacenado en otra lonja, propiedad del Sr. Lahora.

Por temor a que el fuego se extendiera, se desalojó la casa contigua número 15, en la que se encontraba la sede del Cuerpo de Miñones, y en la que tenían su domicilio el conserje de la Diputación Emilio Ortiz y el chófer Sr. Ocio.

Los bomberos no conseguían controlar el siniestro y a las diez y media se derrumbaban los techos de las plantas 4 y 5. Finalmente una hora más tarde el incendio quedó atajado. Los últimos rescoldos desaparecieron a las dos de la madrugada.

Dos bomberos resultaron heridos de carácter leve en los trabajos de extinción: Ignacio Fernández de Landa y Félix Larreina.

Algunos de los vecinos se encontraban ausentes de sus casas, por lo que el disgusto fue tremendo cuando se dirigieron a su domicilio y observaron lo ocurrido. El periodista y cronista Venancio del Val, cuyo domicilio se encontraba en el piso 3º derecha fue uno de los afectados. Se felicitó por haber podido salvar sus fichas de investigación, sus libros y sus revistas; no así el resto de los enseres.

Las tres plantas superiores del edificio quedaron destruidas y la baja y la primera inutilizables a causa del agua. El propietario de la casa Joaquín Bilbao se encontraba desesperado, ya que 25 años antes se había gastado una cantidad importante de dinero en añadir tres plantas más al edificio, que constaba de dos.

En cuanto a la casa de Siervas de Jesús número 1, quedó inservible la última planta. En este edificio vivía Francisco Arocena, padre del famoso fotógrafo Fede Arocena -perteneciente a firma Arque- cuyo fondo de imágenes fue donado al Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz.

Varios de los vecinos afectados pasaron la noche en el Palacio de la Diputación y otros en casa de amigos o familiares.

Trece familias resultaron afectadas por el incendio con un total de 54 miembros; 41 en la Plaza de la Provincia y 13 en Siervas de Jesús.

Los enseres y muebles que pudieron ser rescatados fueron depositados provisionalmente en el pórtico de la cercana parroquia de San Pedro.

El duro editorial

La dictadura de Franco de aquel momento no permitía que se hicieran críticas y los periodistas debían pensárselo muy bien antes de escribir algo que molestara al Régimen y a sus políticos nombrados a dedo.

Debía de estar muy enfadado el editorialista del diario ‘Pensamiento Alavés’ por la tardanza en sofocarse el incendio, ya que dedicó estas frases al Ayuntamiento:

Ayer se probó ante la ciudad entera - miles de vitorianos fueron testigos -, que nuestros servicios técnicos de incendios no sirven. Somos testigos de mayor excepción de que desde que llegó dicha máquina- la auto bomba Magirus -, hasta que comenzó a funcionar pasó más de una hora. ¿Por qué?. Antes de las ocho y veinte el auto bomba se colocó en la calle de las Siervas de Jesús. Allí vimos que los servidores de la citada máquina no tenían herramientas ni siquiera para levantar las bocas de riego. Lamentable, sencillamente lamentable esta imprevisión de los medios técnicos. Hemos de salvar de esta censura absoluta a los hombres. Los bomberos vitorianos lucharon ayer sin medios, con exposición de su vida. ¿Por qué razón no había agua ayer en aquel sector?, ¿Por qué motivos no comenzó a funcionar la bomba hasta después de una hora de llegar la máquina al lugar del incendio?, ¿Por qué razón no fueron llevadas las escaleras hasta las nueve y cuarto o nueve y media de la noche, cuando nos consta que fueron pedidas a las ocho y veinte minutos.”

Derribo del edificio

Años después se derribarían las casas cuyos números eran entonces el 14 y 15 de la Plaza de la Provincia y se construiría un nuevo edificio con dos portales, numerados hoy como 13 y 14. El primero sería destinado a viviendas y el segundo a oficinas de la Diputación Foral.

El Magirus

Teníamos interés en conocer si el camión auto-bomba Magirus Deutz, utilizado en el incendio había desaparecido o se conservaba; así que nos hemos dirigido a la sede del Cuerpo de Bomberos y nos ha atendido amablemente su subjefe, quien nos ha mostrado en un libro una fotografía del vehículo. El bombero nos ha indicado que el vehículo se conserva y que está guardado en el parque móvil de la Diputación Foral. Se había entregado a esta institución al ser adquirido por la misma en su día y por tanto ser su dueño.

En el parque móvil foral de Ali-Gobeo nos atendió su jefe Luis Etxaniz, quien atentamente nos mostró el Magirus Deutz en cuestión. A primera vista parece estar en un estado de conservación óptimo; tiene un aspecto reluciente; como si hubiera salido recientemente de la industria alemana que los fabricaba.

El Pozo de las Ánimas

El Pozo de las Ánimas, fue el lugar de donde inicialmente se tomó el agua para sofocar el incendio.

El pozo en cuestión aparece en numerosos documentos referidos a nuestra ciudad. Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-

Histórico de España, publicado entre 1846 y 1850, al citar los lugares donde el vecindario se surtía de agua en Vitoria, dice lo siguiente: “Tiene esta ciudad buenas y saludables aguas, aunque no muy abundantes en verano, y se hallan repartidas para surtir al vecindario en 8 fuentes; a saber: la de la plaza de Castilla, la de Cristina, los Patos, Hospicio, las Ánimas, Aldave, Herrería y Molinaches. Hay además pozos en muchísimas casas; un gran depósito en las Ánimas y 3 lavaderos públicos.”

Un plano de Vitoria de 1888, nos señala su emplazamiento. Estaba situado al final de un camino que partía desde la Plaza Nueva y que atravesaba las casas del barrio de El Arca. La actual calle con este nombre, es la parte final de aquella antigua vereda.

POZO DE LAS ÁNIMAS / IÑAKI ARMENTIA / COELLO

El paso del tiempo y las construcciones levantadas no han supuesto la eliminación del pozo; sigue existiendo. Se encuentra en la acera de la calle Florida, bajo unas arquetas metálicas, frente a la calle de El Arca, junto al antiguo kilómetro 351 de la antigua carretera N-1. Muchos “carrozones” recordaran, cómo hace bastantes años, aquí se cargaban los tanques con el agua de este pozo para utilizarse en el riego de jardines, a fin de no gastar el agua potable.

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