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El BM Ciudad de Salamanca demuestra que puede competir con cualquiera

Empate in extremis en el Río Tormes a 27 tantos contra el Avilesina

Imagen de @bmsalamanca. La afición no dejó de animar en todo el partido. /

Desde el pabellón Río Tormes

Decía el entrenador del equipo, Alberto Martín, el viernes en SER Deportivos Salamanca que para ganar al Avilesina había que 'hacerlo todo perfecto'. No se ganó, pero el triunfo estuvo muy cerca de las fauces salmantinas.

El choque prometía ya desde el inicio, con menos afluencia de público de lo habitual en el Río Tormes pero con intensidad tanto en la pista como en la grada. En el comienzo, el equipo visitante demostró que su planteamiento de defensa infranqueable iba a poner en problemas al equipo salmantino, aunque un certero durante todo el choque Andrés Pérez, y Aitor Petisco llevaron las riendas de los locales en los primeros minutos, anotando pese incluso a la inferioridad temprana en la pista, por un castigo de dos minutos a Marcos González.

Los colegiados se empeñaron en erigirse en protagonistas del partido, con un arbitraje que disgustó a ambos equipos, y también a la grada. Fue uno de los partidos en los que la presión sobre los trencillas era permanente y por parte de todos los jugadores, incrédulos en muchas fases del encuentro debido a las decisiones de los jueces.

La primera parte dominó la defensa asturiana, y con 4-7 abajo Alberto Martín detuvo el choque. Los de negro salieron fortalecidos tras el tiempo muerto y lograron ponerse a un gol, aunque o bien por los palos (cuatro durante la primera parte) de la portería, o bien por desperdiciar superioridades -pocas- y no conseguir anotar, el choque se fue al descanso con un 14-16 que dejaba todo abierto para el segundo tiempo.

Tras la reanudación, el ataque charro no obtenía la recompensa del gol, y las opciones de segundas jugadas para los visitantes condicionaban a un Balonmano Salamanca que se empleaba a fondo, con mucho oficio aunque casi siempre desde los costados, ya que intentar anotar por el centro de la defensa del Avilés era misión imposible.

El equipo fue abajo durante todo el segundo tiempo hasta que a falta de un minuto el choque marchaba 26-26. Emoción. Ambientazo de nuevo. Y gol charro a falta de medio minuto para el final. Gol de Sebas. Parecía que el 27-26 se iba a mantener hasta el final, pero un último tanto de Víctor para los visitantes desde los 7 metros, con descalificación incluida para Javi Bueno, dejaron en tablas el choque.

Partidazo y sensación de victoria por haber plantado cara a uno de los equipos que está inmerso en la lucha por ascender a División de Honor.

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