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FC BARCELONA 4 VALENCIA CF 2

Y encima pidiendo camisetas...

Horrores defensivos en la zona de centrales -imperdonable el de Mangala en el penalti que supuso el 2-1- condenan a un Valencia digno en el Camp Nou. Otro despiste en un saque de banda propicia el primer empate tras el gol inicial del central francés

GRA451. BARCELONA. El delantero argentino del FC Barcelona Lionel Andrés Messi (i) se escapa del tunecino Aymen Abdennour (c), del Valencia CF, para marcar su segundo gol, durante el partido de la vigésimo octava jornada de Liga en Primera División que FC Barcelona y Valencia CF juegan esta tarde en el estadio del Camp Nou, en Barcelona. EFE, MARTA PÉREZ / ()

A diferencia de otros partidos recientes (por ejemplo en el Calderón o en Mestalla contra el Eibar), el vestuario del Valencia optó en esta ocasión por exhibir su versión más competitiva. O, si lo prefieren, la más digna. Dentro de la decadencia en la que Meriton ha sumido a la sociedad, el entorno puede al menos llevarse a la boca que esta vez los jugadores blanquinegros no arrastraron el escudo. Más que decepción o indignación, el sentimiento del personal debería estar más relacionado con la rabia. Porque ya nunca sabremos cómo hubiera sido la noche si el encuentro acaba once contra once. 

Tras adelantarse en el marcador, dos horrores defensivos inexplicables en futbolistas con fichas prohibitivas y un valor de mercado que excede los veinte millones de euros acabó con las opciones del equipo que dirige Voro. Es sencillamente inaceptable que el Valencia encaje un gol como lo hizo no sabiendo defender un simple saque de banda. Analizando las diferentes repeticiones, cuesta entender qué hace Mangala en la marca con Luis Suárez en la acción del penalti y expulsión. Negligencias que se pagan carísimas siempre. Mucho más en estadios como el Camp Nou. 

La salida de Abdennour, como suele ser habitual, no mejoró las cosas. Messi le regateó en un palmo de terreno para hacer el 3-2 al poco de iniciarse la segunda mitad. El tunecino, por cierto, no tuvo mejor ocurrencia que pedirle la camiseta al delantero argentino cuando acabo el partido. Ni esperarse a llegar al vestuario. En el círculo central. Nostalgia de grandes líderes de vestuario como Ricardo Arias. Aquellos maravillosos años... que no volverán. Un partido menos para que finalice esta temporada horribilis.  

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