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La primavera llega a la provincia después de un invierno cálido y lluvioso

Los temporales de diciembre y enero provocaron numerosos desperfectos en el litoral de la provincia y la nieve dejó masías aisladas en el interior

La llegada de la primavera favorece el crecimiento de la vegetación /

La primavera ha llegado al hemisferio norte después de tres meses en los que la provincia de Castellón ha registrado uno de los inviernos más cálidos y lluviosos de los últimos años, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Los episodios de diciembre y enero provocaron numerosos destrozos en el litoral y problemas de comunicación en el norte provincial.

A las 11:29 de la mañana ha hecho acto de presencia la primavera, una estación que se prolongará hasta el día 21 de junio según los datos del Observatorio Astronómico Nacional. A partir hoy habrá más horas de sol y los días se alargan 3 minutos con respecto a la jornada anterior.  

Este invierno la provincia ha sufrido varios temporales de lluvia, nieve y fuerte oleaje. Los episodios que generaron más problemas fueron los de diciembre y enero en los que numerosas ciudades costeras sufrieron destrozos en sus playas. De hecho, el Ministerio de Fomento declaró estas zonas como afectadas gravemente por una emergencia.

En el temporal de diciembre se acumularon más de 140 litros por metros cuadrado en municipios como Alfondeguilla y Alcudia de Veo. En enero las lluvias dejaron 170 litros por metro cuadrado en Castellón en apenas 24 horas. Estos episodios de precipitaciones dejaron a varios conductores atrapados en zonas inundadas e incluso obligó a desalojar a vecinos de la playa de Borriana.

En el interior algunas masías quedaron aisladas y sin electricidad como consecuencia de la acumulación de nieve. En localidades como Morella, Vilafranca o Benassal tuvieron que cancelar las clases al igual que en varias ciudades del litoral.

Por otro lado, estos temporales han dañado las cosechas de los campos agrícolas en una campaña que los agricultores han calificado de desastrosa. La Unió de Llauradors estima en 140 millones de euros las pérdidas provocadas por las lluvias y por la sequía de la primera mitad de 2016.

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