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Infancias vendidas a 30 euros

1,2 millones de niños son víctima cada año de los trabajos forzados y de la trata de personas. La situación se agrava en África Subsahariana, donde el 64% de las personas bajo el yugo de la esclavitud son menores. Una muestra de la fotoperiodista Ana Palacios retrata este infierno en el patio de la Casa de las Culturas

El periodista Kossi Siméon Atchakpa tuvo que huir de su Togo natal y, este lunes, ha presentado la muestra /

Treinta euros al cambio. Eso es lo que vale la vida de un niño en países como Togo, Liberia o Benín. Sus familias los venden creyendo que van a tener un futuro mejor y, en la mayor parte de los casos, lo único que les espera son jornadas de sol a sol y maltratos físicos y psicológicos. Este lunes, en el espacio de El Mirador, hemos querido acercarnos a este infierno a través de la cámara de la fotoperiodista zaragozana Ana Palacios.

Una drama, el de la esclavitud infantil, que, según cifras actualizadas, afecta a 1,2 millones de menores en todo el mundo. África Subsahariana registra los niveles más indignantes: el 64% de todas las personas sumidas en el infierno de los trabajos forzados son niños. Ana Palacios, aragonesa que ha trabajado con directores como Ridley Scott y Roman Polansky, retrata su drama en una veintena de instantáneas colgadas en el patio de la Casa de las Culturas.

El coordinador, un periodista amenazado

Pero no solo hay drama: Ana Palacios también retrata la costosa recuperación de la sonrisa de estos niños cuando, liberados, vuelven a sus pueblos de origen. La muestra, que lleva por nombre Niños esclavos: la puerta de atrás, ha sido organizada por Kossi Siméon Atchakpa, periodista que, hace nueve años, tuvo que huir de su Togo natal por ejercer su trabajo y escribir artículos críticos a raíz de la controvertida muerte de un líder de la oposición.

El Mirador de hoy ha estado con él y, en vísperas del Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia, ha confesado que aquí, en España, esas lacras actúan de forma velada y que, en muchos casos, “hay que ser muy agudo para detectarlas”. También has compartido con los oyentes que no cree que la situación en Togo haya mejorado ya que “la libertad de expresión sigue costando vidas". 

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