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SER COFRADE

Las hermandades que el tiempo se llevó (III)

Esta semana nos acercamos, de manos del historiador del arte José Antonio Díaz, al patrimonio cofrade del antiguo convento de san Francisco de la Alhambra

Antiguo convento de san Francisco de la Alhambra, actual Parador Nacional /

La historia de la Semana Santa de Granada es muy rica y compleja aunque muchos cofrades siguen desconociendo hasta qué punto nuestra ciudad tuvo un pasado tan cofrade como el de muchos otros lugares. Cientos de hermandades poblaron iglesias, conventos y beaterios desde el siglo XVI y aunque languidecieron en el siglo XVIII y XIX, siguen perviviendo los documentos que atestiguan la gran historia cofrade de Granada. ¿Te apetece conocer un poco más? ¿Quieres saber qué hermandades hubo en uno de los grandes conventos de nuestra ciudad, como fue san Francisco de la Alhambra?

La nueva entrega de "Las hermandades que el tiempo se llevó" nos lleva junto al historiador del arte José Antonio Díaz a conocer un poco más de nuestro legado cofrade.

Las cofradías del convento de san Francisco de la Alhambra

A nadie le cabe la menor duda de que, pese a haber caído en desgracia tras los diversos avatares socio-políticos del siglo XIX, con anterioridad la Alhambra fue una ciudadela perfectamente distinguida de Granada, aunque integrada en su jurisdicción, que gozaba de ciertas cartas de autodeterminación. Su vecindario era más amplio de lo que pueda sospecharse, ya que el terreno hoy poblado por un bosque decimonónico fue otrora suelo habitado. Desde el instante mismo de la Toma de Granada, se aplicó un giro religioso en el vecindario alhambreño, por el cual las líneas doctrinales iban a comenzar a ser inspiradas por el franciscanismo que la misma reina abrazaba.

A la primitiva comunidad de franciscanos les fue entregada la propiedad del palacio nazarí de Muhammad III, colindante con aquel otro del Partal. Por tanto, desde el principio, su concepción fue modesta y sus dimensiones reducidas, pues los franciscanos pensaban ya en un futuro proyecto de mayor envergadura en el corazón de la ciudad de Granada. A la Alhambra le correspondió quedarse con la Casa Chica de San Francisco, aquella misma que fuera primitivo enterramiento de los Reyes Católicos y sepultura del Gran Tendilla. Sus muros cobijaban habitualmente a una comunidad de frailes envejecida y escueta, de manera que su iglesia no fue concebida con demasiada grandeza. No obstante, la de San Francisco de la Alhambra cobijó un patrimonio envidiable y llegó a ser sede de siete hermandades.

Restos de la antigua iglesia del convento de san Francisco, donde estuvieron enterrados los Reyes Católicos antes de ser trasladados hasta la Capilla Real / SER Cofrade

La más significativa y antigua fue la que inspiraba directamente la orden. Se trata de la llamada popularmente como Cofradía de la Cuerda, cuyo titular no era sino una talla de vestir de san Francisco de Asís y cuyos miembros conformaban una especie de Pseudo-Orden Tercera, contando con el privilegio de vestir el característico cordón franciscano de tres nudos en sus cultos semanales. A ésta, le seguía en importancia y prestigio la Hermandad de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, cuya imagen titular, aunque no identificada en la actualidad, respondía a la autoría de Alonso de Mena. Queda documentada su creación en 1627, como corporación agregada a la anterior, aunque funcionaba de manera autónoma, tal y como lo testifican los grandes fastos con que celebraban la fiesta del 8 de diciembre. Son estas dos hermandades las que, desde fechas muy tempranas, generan un esquema procesional por la ciudadela que encontraba su mayor momento cuando las imágenes eran asomadas a Granada desde el Cubo de la Alhambra, a lo que se sumarán en el siglo XVIII vistosos espectáculos de fuegos de artificio.

Con carácter penitencial llegaron a existir dos confraternidades. Una del primer tercio del siglo XVII, cuyo titular era el Cristo de la columna de Alonso de Mena, que parece ser el que hoy se conserva en la Parroquial de San Cecilio, sin que se conozcan muchos más datos sobre ella. Así tampoco queda demasiado documentada la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores, de cuya piadosa actividad partió el encargo que llevaría a Torcuato Ruiz del Peral a crear el portentoso grupo escultórico de la Piedad, que recibía aquella advocación y que hoy se venera como Virgen de las Angustias Coronada de la Alhambra. No obstante, se sabe que, ya desde el siglo XVIII se organizaban en su honor fiestas y un triduo en torno a la celebración mariana del 12 de octubre.

Cristo atado a la columna de la iglesia de san Cecilio / José Antonio Díaz

Por supuesto, la Ciudadela de la Alhambra poseía una identidad que la hacía sentirse un tanto distante del panorama granadino, por lo que no es de extrañar que este cenobio franciscano permitiese el desarrollo de cultos ofrecidos a devociones procedentes de otros ámbitos y que contaban con una multitudinaria participación allá abajo en Granada. Se trata de la actividad de las congregaciones de devotos que llevaron a la Casa Chica el fervor por san José, la Virgen del Carmen, la Virgen del Rosario o el Santo Cristo de Burgos. También de forma algo más tardía, los franciscanos volverán a promover una nueva corporación basada en la espiritualidad seráfica, que tomaba como titular a san Antonio de Padua. Sin embargo, poco más puede decirse de ellas, dado que el de San Francisco de la Alhambra, con todo su patrimonio documental y artístico, fue uno de los recintos conventuales que más perjudicados salieron de las destrucciones y expolios decimonónicos.

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