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LA LÍNEA ROJA

Peligro, espectadores de fútbol

En Alaró se vivió simplemente una versión amortiguada de la violencia en los grandes estadios, donde cada semana se repetiría la barbarie del pasado domingo si no hubiera más vigilantes que espectadores

Los isleños arrastramos una imagen de seres calmosos, al borde de la abúlica indolencia.

Sin embargo, cuando preguntas a personas inteligentes por los pacíficos baleares, te recuerdan las matanzas en la Guerra Civil.

Los puñetazos en pleno rostro que se propinaron los espectadores de un partido de infantiles en Alaró, cuestionan si no arruinan el buen talante asociado genéricamente a los mallorquines.

A partir de aquí, todos los sectores literalmente enfrentados se limitan a quitarse las culpas sin disculparse.

En Alaró se vivió simplemente una versión amortiguada de la violencia en los grandes estadios, donde cada semana se repetiría la barbarie del pasado domingo si no hubiera más vigilantes que espectadores.

Podríamos seguir por la senda de los niños sobreprotegidos, con padres que no entienden que el fútbol es un deporte de contacto y que se juega a patadas.

Podríamos añadir la errónea transformación de los deportistas de élite en modelos de comportamiento. Esta confusión del gladiador con el maestro ayuda a vender camisetas, botas y raquetas, pero desorienta a la juventud.

Alaró, Mallorca, Balears se convirtieron ayer en la imagen de una sociedad desenfocada, que resuelve el ocio de una mañana de domingo a puñetazos.

Peligro, espectadores de fútbol. Manténgalos alejados de los niños.

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