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La leyenda de Don Pelayo portando la Cruz de la Victoria en Covadonga nació en el siglo XII

Un estudio de la profesora Raquel Alonso, de la Universidad de Oviedo, adelanta cuatrocientos años la aparición de esta creencia que conecta con la reivindicación de la sede episcopal ovetense frente a la de Toledo

La leyenda de Don Pelayo y la Cruz de la Victoria se creó en el siglo XII /

Cuenta la leyenda que la cruz de madera que se encuentra en el interior de la Cruz de la Victoria fue enarbolada por Don Pelayo durante la batalla de Covadonga, allá por el año 722. Se trata de un relato ficticio porque la misma inscripción, en el reverso de la cruz, fija la donación realizada por Alfonso III el Magno a la Catedral de San Salvador de Oviedoen el 908. Además, la datación de la madera de su interior, realizada por los arqueólogos César García de Castro y Alejandro García-Álvarez, mediante el carbono 14, sitúa su origen en un árbol talado en la misma época. Queda saber cuándo comenzó a circular la creencia de que el Pelayo portaba la cruz en la Batalla de Covadonga y por qué razón se le atribuye tal hecho. Pues bien, según el estudio de la profesora Raquel Alonso, esto ocurrió durante el siglo XII y obedeció a necesidades, de carácter político, del Episcopado de Oviedo.

La profesora Raquel Alonso, pertenece al Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo y acaba de publicar los resultados de su investigación en la revista Journal of Medieval Iberian Studies. Hasta el momento, se creía que la leyenda de la Cruz de la Victoria había surgido a lo largo del siglo XVI; aparece, de hecho, en escritos de Ambrosio de Morales que la calificaba como “la más rica joya que debe haber en España”. La Profesora Alonso concluye, en cambio, que esta creencia apareció a lo largo del siglo XII obedeciendo a intereses de los reyes y la iglesia asturiana. En aquel tiempo, la reconquista continuaba avanzando y liberando, cada vez, territorios más al sur. Toledo ya no estaba en manos del Islam y su arzobispado, más antiguo que el de Oviedo, reclamaba su supremacía. Ante esta situación, la sede episcopal asturiana necesitaba símbolos de peso que apoyasen su batalla política con la recién reconquistada Toledo. Así que la cruz guardada en la Catedral de Oviedo se puso en manos de Don Pelayo, creando así un icono de la reconquista y la cristiandad.

El estudio apoya sus conclusiones en el hallazgo de una representación de la Cruz de la Victoria, enarbolada por Pelayo en un manuscrito del siglo XIV, copia de un códice del siglo XII, que forma parte del llamado Corpus Pelagianum y se conserva en la Biblioteca Nacional de España. Está incluido en un conjunto de códices encargados por el obispo Pelayo de Oviedo en el siglo XII. Los originales han desaparecido pero, afortunadamente, se conservan algunas copias como la encontrada por la Profesora Alonso.

La profesora raquel Alonso en el Tránsito de Santa Bárbara / Universidad de Oviedo

Asturias, que no había sido sede episcopal en las épocas romana y visigoda, sí lo fue durante el reinado de la monarquía asturiana. “La necesidad de potenciar su prestigio llevó a convertir la Cruz donada por Alfonso III El Magno y su esposa Jimena en un símbolo de lucha contra el Islam, con un significado religioso y político que ha perdurado hasta nuestros días”, afirma Raquel Alonso. Precisamente, esta es una de las nuevas líneas de investigación que aporta este estudio: “No se conforma con el estudio estilístico de las piezas, sino que aborda la función que estos objetos desempeñaron en el discurso de las instituciones que los poseían”, añade su autora.

El trabajo, titulado The Cruces Gemmatae of Oviedo Between the Eleventh and Twelfth Centuries, publicado por la revista Journal of Medieval Iberian Studies, añade también una posible conexión con la otra gran cruz custodiada en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, la Cruz de los Ángeles, enseña de la ciudad de Oviedo. Según Raquel Alonso, “entre los siglos XI y XII se pone de moda en toda Europa la representación de algunas cruces flanqueadas por dos ángeles, así que no sería extraño que ésta fuera actualizada con las imágenes de los ángeles y que este hecho acabase suscitando la leyenda que atribuye su construcción a la intervención de dos de ellos en la construcción de la cruz encargada por Alfonso II El Casto”.

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