¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Leyendas y galápagos en las lagunas de Cañada del Hoyo

A unos 40 kilómetros de Cuenca, entre pinos y sabinas, el suelo se hunde y aparece el agua. Son las Lagunas de Cañada del Hoyo. Uno de los lugares más pintorescos de la provincia

En todo el complejo de Cañada del Hoyo hay hasta siete lagunas. /

Las lagunas de Cañada del Hoyo forman un paraje de gran belleza natural pero aún rodeado de misterio en torno al color o a la profundidad de sus aguas. Hasta allí dirigimos nuestros pasos en la excursión semanal de ‘Hoy por Hoy Cuenca’ acompañados de Fernando Carreras, nuestro guía de EcoExperience.

'Nos vamos de excursión' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Saliendo de Cuenca por la carretera de Teruel, pasado ya el pueblo de Fuentes y un poco más adelante el puerto del Rocho, a la izquierda de la carretera sale el desvío hacia Cañada. Hay 36 kilómetros. El pueblo conserva su encanto y su historia en algunos edificios como su ayuntamiento o alguna vieja casona que el caminar nos puede descubrir al doblar una calle. La iglesia es un edificio del siglo XVI restaurada posteriormente en el XVIII. También es Cañada un pueblo con castillo, el del “Buen Suceso”, construido en los siglos XI y XII y reedificado en 1839 tras las Guerras Carlistas.

Las lagunas

Pero vayamos a las lagunas. Están a 3 kilómetros en dirección a La Cierva y Valdemorillo, al pie de la carretera. El origen de estas lagunas o torcas de agua está en la composición del terreno. Las tierras calizas son fácilmente atacables por el agua de la lluvia cuando ésta va cargada de dióxido de carbono. El impacto es mayor en el subsuelo donde se produce la erosión. Al final, llega un momento crítico en el que las paredes no pueden soportar el peso del techo, este se derrumba formando una depresión en el terreno, de forma circular, una torca. La única diferencia con las lagunas es que las torcas no tienen agua. Las lagunas no tienen afluentes, los manantiales permanecen en el fondo de cada una de ellas.

Las lagunas se formaron por la erosión kárstica de los suelos calizos. / Fernando Carreras (EcoExperience.es)

Tras esta clase teórica, le recomendamos el paseo por las lagunas. En total hay siete. Tres de ellas están muy cerca de la carretera y su visita es libre siempre. La primera que vemos es la de la Cruz o de la Gitana, con la leyenda de dos enamorados, hijos de familias enfrentadas, y un trágico final que termina en con la gitana anegada en lágrimas. Un poco más a la derecha está el lagunillo del Tejo y a su lado está la laguna más grande y más profunda, también llamada del Tejo. Son lagunas de aguas cristalinas aunque de distintas tonalidades entre ellas. En sus orillas podemos llegar a ver algunos ejempláres de galápagos.

Lagunillo del Tejo, con sus aguas de una tonalidad más oscura. / Fernando Carreras (EcoExperience.es)

Una de las curiosidades de estas lagunas es el cambio de color del agua durante una semana en el mes de julio. El agua cristalina se vuelve opaca, del color de la leche. Esto se debe a la precipitación de carbonos disueltos, algo que depende de la temperatura y, sobre todo, de la presencia de algas.

El agua cambia de color durante algunos días del mes de julio. / Fernando Carreras (EcoExperience.es)

Además, el paseo por los parajes cercanos al agua es agradable por la espesa vegetación que forman los pinos, sabinas, tejos, espinos, bujes o romeros.

El resto de lagunas se encuentran algo más alejadas de la carretera pero no mucho. Eso sí, están dentro de una propiedad privada, la finca “Siete Leguas” pero se pueden visitar. Son las lagunas de la Parra, la Llana, la de las Cardenillas y el lagunillo del mismo nombre.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?