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7 de marzo, Día de la Salud

Pacientes que toman el mando

El programa ‘Paciente Activo’ apuesta por el abandono del rol pasivo de los enfermos crónicos a través de talleres y cursos que fomentan el ‘autocuidado’

El programa pretende el empoderamiento de enfermos y cuidadores /

Un enfermo crónico visita a su médico varias veces al año; en cambio, debe tomar decisiones sobre su enfermedad cada día. Por eso el conocimiento sobre su patología y los cuidados que necesita son fundamentales a la hora de mantener su calidad de vida. Este es el objetivo que persigue, desde hace tres años, el programa Paciente Activo que desarrollan la Dirección General de Salud Pública y el Servicio de Salud del Principado de Asturias. La experiencia nació en su día en la universidad estadounidense de Stanford. Allí se desarrolló un método encaminado al autocuidado de pacientes crónicos en el que se hacía una sencilla pregunta ¿Qué puedo hacer yo para mejorar mi salud? Hace tres años, la Escuela de Pacientes de Asturias comenzó a desarrollar su propio programa Paciente Activoen el que enfermos formados como monitores ofrecen apoyo a personas con alguna enfermedad crónica, para que logren adquirir hábitos que conlleven un mejor autocuidado de su salud. En Asturias se están formando más de trescientos monitores que trabajan en los diferentes cursos y talleres que se llevan a cabo en toda la región.

En Asturias Hoy por Hoy hemos hablado del programa Paciente Activo con Delia Peñacoba, enfermera y una de las responsables del desarrollo del programa en Asturias. Delia destaca las muchas ventajas que trae consigo el empoderamiento del paciente. Recuerda que lo importante no es adquirir grandes conocimientos sobre la enfermedad “sino que las personas vayan logrando metas, pequeñas cosas que sean capaces de hacer que logren después grandes cambios. Al final se trata de ser eficaces a la hora de gestionar la propia salud”. Y el resultado se deja ver, nos dice: “Hemos realizado un estudio en pacientes con diabetes y, después de pasar por el programa hemos podido comprobar que la mejoría tenía reflejo en parámetros biológicos, en una reducción significativa en los niveles de hemoglobina glicosilada”.

Miguel Giménez es uno de los monitores del programa. Tiene 61 años y el 1999 sufrió un Ictus del que ha conseguido recuperarse a base de mucho tesón. Hace dos años y medio decidió participar en el programa Paciente Activo. Ahora ejerce como monitor, y lo hace convencido por que ha comprobado que es útil y funciona. En la actualidad imparte cursos y talleres por toda la región. Nos cuenta cómo se desarrollan: “Lo primero es aprender a reconocer nuestras propias capacidades porque muchas veces no somos conscientes de los que somos capaces de hacer”. Hablar desde la propia experiencia también ayuda a contactar con los enfermos “por eso contamos nuestras propias vivencias y, a partir de ahí vamos aportando soluciones”. Al final se nota en los resultados, dice Miguel: “Yo he descubierto un montón de recursos que la administración pone a nuestra disposición y que la mayoría de la población desconoce”.

Y para quién esté interesado, sólo tiene que acercarse a su centro de salud y apuntarse a uno de los talleres Paciente Activo. No sólo enfermos, porque estos talleres están dirigidos también a los cuidadores.

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