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SEMANA SANTA GRANADA

Por otros cien años

Este Martes Santo ha brillado con luz propia dento de la Semana Santa de 2017, con vivencias históricas junto a El Vía Crucis y cortejos grandiosos, como el que ha puesto en la calle la Hermandad de la Esperanza

El Señor de la Amargura, durante el rezo de El Vía Crucis, a la altura del Paseo de los Tristes, con la Alhambra de fondo /

El Martes Santo ha brillando con luz propia. No hizo falta el sol ni el buen tiempo que acompañó toda la jornada, a pesar de las bajas temperaturas que empezaron a sentirse una vez entró la noche, para que las cuatro hermandades del día resplandecieran por sí mismas. Igualmente, los nutridos cortejos y una moderada participación de público, con respecto a otros días, fue la tónica dominante de este 11 de abril de 2017.

Si alguien copó el centro de interés este Martes Santo fue la Hermandad del Vía Crucis. Se celebraba por todo lo alto el centenario de la corporación, con una impecable presentación en la calle, un repertorio exquisito tras el paso de palio y detalles históricos que hacían un hermoso guiño a ese primer siglo de vida: las maniguetas del paso del Señor de la Amargura vestidas con las túnicas nazarenas bordadas y con capa primitivas de la corporación.

El Realejo deslumbró nuevamente, esta vez junto a La Cañilla. Desde la iglesia de Santo Domingo salía el cortejo de la Hermandad de la Humildad, que sin ser tan numeroso como en otros años, dejó un gran regusto gracias a la exquisita presentación de sus titulares. El acompañamiento musical de la Soledad de Nuestra Señora entonó perfectamente con la unción que despierta la imagen, aunque alejó sensiblemente a la hermandad de la esencia tradicional – tanto en el paso de Virgen como en el del Señor – en la recogida, desde Jesús y María.

El sol y el calor no pudieron con la Hermandad de la Lanzada quien se sobrepuso a las altas temperaturas que se vivieron a primera hora de la tarde en Granada. El saber hacer de la corporación nazarena de la parroquia de los Dolores deslumbró gracias al tesón de todos sus hermanos, que ofrecieron una imagen muy sólida de la cofradía en la calle, bien compactada, con un buen cortejo – tanto de nazarenos como mantillas – y un sabor de barrio inconfundible.

Y el broche lo puso La Esperanza. A pesar de la tónica ascendente del cortejo en los últimos años, pareció la corporación batir su propia marca: cuando la imagen de Jesús del Gran Poder estaba llegando a Puerta Real de España la Virgen de la Esperanza aún no había llegado a la confluencia de calle San Matías con Navas. La sobresaliente presencia de los hermanos y de ambos pasos demuestran el momento dorado por el que atraviesa esta hermandad de la parroquia de san Gil y santa Ana, que ansía ya el 2018, cuando será coronada la Virgen de la Esperanza.

De esta manera, se ha podido disfrutar en Granada de un envidiable Martes Santo, que demuestra cómo la Semana Santa de nuestra ciudad se encuentra en su mejor momento, justo cuando se cumple su primer siglo en esta última etapa. Una jornada histórica por muchas cuestiones, que nos deja grandes momentos, estampas únicas y recuerdos imborrables.

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