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SEMANA SANTA GRANADA

El Jueves Santo brilla con luz propia

Las cinco hermandades que realizaron estación de penitencia en la jornada ofrecieron lo mejor de sí mismo, deleitando a los miles de cofrades, granadinos y visitantes que acompañaron a los cortejos a pesar de las altas temperaturas

Miles de personas se echaron a la calle en este Jueves Santo para disfrutar de las cinco cofradías que realizaron estación de penitencia /

Dice el refrán que hay tres jueves en el año que relucen más que sol: el Jueves Santo de Granada fue uno de esos días grandes, casi históricos, por la ejemplaridad de los cortejos en la calle, los miles de personas que se echaron a la calle para ver las cofradías del día así como por las altas temperaturas que azotaron a lo largo de toda la tarde. Un día radiante que incrementó, tanto dentro de los cortejos como fuera de estos las atenciones médicas por lipotimias e insolación.

La ciudad respiró a lo largo de todo el Jueves Santo un ambiente especial y festivo, engalanado para los días grandes de la Semana Santa. La expectación se dejó sentir tanto a la salida como al regreso de las cofradías de la Concepción, Salesianos, Aurora, Estrella y Silencio, que realizaron sus respectivas estaciones de penitencia en este 13 de abril. La tónica general fue el aumento de nazarenos en filas, salvo en El Silencio, que permitieron lucir la presencia de las hermandades en la calle así como la presentación de los pasos, exquisitamente exornados para la ocasión.

Desde el convento de la Concepción, la hermandad homónima ponía su cruz de guía en la calle a las 16.30 horas, bajo un sol de justicia. El extenso cortejo que puso la hermandad en la calle permitió disfrutar del buen momento que atraviesa la corporación, algo que se vio también en la exquisita imagen del paso de Nuestro Padre Jesús del Amor y la Entrega, con un gran exorno floral, así como el ya clásico acompañamiento floral de la Virgen de la Concepción con crisantemos Boris Becker. Clasicismo y solemnidad serían dos adjetivos que podrían definir la estación de penitencia de la Hermandad de la Concepción en este Día del Amor fraterno.

Con la alegría que nos tiene acostumbrados, la Hermandad de los Salesianos también fue protagonista de la jornada, con las imágenes del Cristo de la Redención y la Virgen de la Salud. El discurrir del cortejo resultó ágil en todo momento y destacó el andar del paso del crucificado, bajo el martillo de José Carlos Torres Milena. Como siempre, la Virgen de la Salud se presentó espectacular en su vestimenta, con la saya bordada por los talleres de la hermandad.

Arrolladora fue la presencia – como siempre - de la Hermandad de la Aurora. La jovialidad, la alegría y la capacidad de atracción de la corporación presidida por Víctor Alarcón deleitaron a los cofrades a lo largo de su estación de penitencia. Una imagen que la hermandad ha conseguido imprimir en todos los detalles que presentan en la tarde del Jueves Santo, con un cortejo imponente de nazarenos y mantillas, que volvió a mantenerse al alza. Por su parte, el andar de los pasos mantuvo asimismo la línea de años anteriores aunque, quizá, algo más sobrio el paso del Señor del Perdón a la altura de la calle Ganivet, que no permitió disfrutar de los cambios que nos tiene acostumbrados este paso de misterio.

El Señor de Pasión de la Hermandad de la Estrella cautivó la atención de todo el respetable a lo largo de la estación de penitencia. El nazareno de Dubé de Luque brilló con luz propia dentro del discurrir de la hermandad, quizá por el andar costalero, quizá por el acompañamiento musical, quizá por la presencia del paso en sus últimas fases de dorado. Unción y majestuosidad presentó el primer titular de La Estrella, incluso en los momentos de recogida por las calles del Albaicín, donde la atención habitualmente suele estar puesta en el paso de palio. No obstante, la Virgen de la Estrella mantuvo el esplendor de otros años, con una clásica vestimenta de manos de Francisco Garví, un arriesgado exorno floral que funcionó en la calle y un andar valiente y de barrio.

Y la nota la dio El Silencio. La hermandad que, por su carácter, acostumbra a pasar desapercibida de las críticas dio el campanazo en la noche del Jueves al Viernes Santo cuando, por decisión de la junta de gobierno presidida por Enrique Dabán se impidió a los medios de comunicación acceder al atrio de la iglesia de San Pedro para cubrir la salida de la hermandad. Una medida que viene dada por la suerte de cordón sanitario que la corporación parece haber trazado con respecto a la prensa que intenta difundir tanto la Semana Santa como la vida de las cofradías de nuestra ciudad. No obstante, también se vio perjudicado con esta decisión el público y los hermanos que habitualmente se sitúan en el compás de la parroquia, ya que tampoco pudieron acceder, después de haber intentado cobrar por poder contemplar la salida del Cristo de la Misericordia.

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