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Tradición y esplendor en el Viernes Santo

Las hermandades del día ofrecer una imagen de la Semana Santa de Granada más añeja frente a Escolapios y Favores que deslumbran por su cortejo y estética en sus respectivas estaciones de penitencia

La Hermandad de la Soledad ofreció, un año más, una de las estampas de la Semana Santa más tradicional de nuestra ciudad /

Como cada año, Granada acudió a su cita del Viernes Santo. Como cada año, millares de granadinos no faltaron a la convocatoria de las tres de la tarde en el Campo del Príncipe, ante el Cristo de los Favores. Esta casi centenaria tradición, de rezar ante la imagen de piedra y conmemorar la muerte de Cristo, sirvió para dar dimensión cultural y religiosa de la Semana Santa, con una participación multitudinaria que fue acercándose hasta esta céntrica plaza del Realejo desde las primeras horas de la mañana.

La oración y la adoración de las cinco llagas, en esta ocasión, estuvo presidida por el cardenal Fernando Sebastián, que sustituyó al arzobispo de Granada quien está de baja por molestias lumbares, dirigiéndose a los granadinos junto a la imagen de la Virgen de la Soledad.

Ya, entrada la tarde, salió desde la capilla anexa a la parroquia de san Juan de Letrán la Hermandad de los Ferroviarios quien, a pesar de no presentar el cortejo con el que habitualmente lo ha hecho, parece empezar a repuntar después de la parquedad de nazarenos y mantillas del año pasado. La imagen de la Virgen del Amor y el Trabajo volvió a deslumbrar con su belleza en una tarde magnífica de Viernes Santo. Especial fue el momento que hermanos y granadinos vivieron junto a la Basílica de san Juan de Dios, uno de los momentos más significativos de la corporación en su regreso a su sede.

La nota de tradición, de sabor añejo y de costumbrismo granadino la trajo consigo la Hermandad del Santo Sepulcro y La Soledad de san Jerónimo. Desde san Gil y Santa Ana salió la conocida como hermandad oficial de la Semana Santa, acompañada por un escueto cortejo y por una gran representación de entidades civiles y hermandades, que nutrieron y dieron prestancia al cortejo. Por su parte, lo mejor del paso de la cofradía fue el acompañamiento musical – la Banda Municipal junto al Cristo yacente y capilla musical en el paso de Virgen – que ayudaron a solemnizar la estación de penitencia.

La Hermandad de san Jerónimo contó con su tradicional estampa, con el bullicio al paso de las chías y un mayor y progresivo recogimiento – muy acertado, por otra parte – de la Virgen de la Soledad. El trabajo de Manuel Elvira, al frente de la banda Los Ángeles, encauzó el acompañamiento del paso de la Virgen, al menos por Carrera Oficial, ofreciendo una estética mucho más acorde a la unción y al intimismo que sugiere esta bella dolorosa del antiguo convento de santa Paula.

El contrapunto de la jornada, por su parte, lo ofrecieron Favores y Escolapios, con una forma de trabajar que les permite desmarcarse de la tónica general de las cofradías de la jornada. La exquisita presentación del cortejo así como de los pasoso hizo disfrutar a los cofrades a lo largo de todo el recorrido. La Hermandad de san Cecilio dejó un gran sabor de boca al ver cómo, paulatinamente, se recupera el histórico cortejo que siempre han precedido a sus titulares en la estación de penitencia. Titulares, por otra parte, que ofrecieron una estampa maravillosa, a los sones de la Agrupación Musical Pasión de Linares y la Banda Bienmesuena, respectivamente.

La Cofradía de los Escolapios deslumbró con un creciente cortejo, con el clasicismo del Cristo de la Expiración – que ha ultimado ya el trabajo de dorado en su paso – y la elegancia de la Virgen del Mayor Dolor. El palio de la Reina de Roma recogió la devoción y el gusto cofrade en su recogida, acompañada por cientos de personas que acompañaron a la hermandad hasta la iglesia de san José de Calasanz. Podría decirse que la hermandad está atravesando una etapa de prosperidad, con acierto en la preparación y desarrollo de su estación de penitencia.

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