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La iglesia de San Miguel como origen de la Semana de Música Religiosa de Cuenca

Hechas la una para la otra, la iglesia románica se restauró como sala de conciertos y se creó la Semana de Música Religiosa porque existía un escenario como San Miguel

Iglesia románica de San Miguel antes de su restauración. /

Esta semana, en Páginas de mi Desván, y tras la celebración de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, José Vicente Ávila rescata del recuerdo los difíciles comienzos de este festival en aquella Cuenca que intentaba salir de su atonía y que tenía en la Semana Santa su mejor imagen para el exterior. En 1962 nacían dos semanas en una y así seguimos, con declaración para ambas de Interés Turístico Internacional desde hace 36 años.

El 17 de abril de 1962 ha pasado a los anales de la historia cultural de Cuenca como una de las fechas más brillantes ya que ese día se celebraba el concierto inaugural de la I Semana de Música Religiosa de Cuenca en la antigua iglesia de San Miguel. De esta forma se recuperaba para la música sacra un edificio un tanto olvidado en aquellas décadas, en palabras de los especialistas, que no dudaron en momento alguno en apadrinar y apoyar aquella iniciativa que tenía lugar en una ciudad que estaba apostando por la cultura en general.

Inquietud por la música

Obras en San Miguel con la torre desmontada. / Pascual

Es justo resaltar la buena disposición del entonces gobernador civil, Eugenio López y López, que se casó además con una conquense, muy sensible con el acontecer cultural, y del presidente de la Diputación y luego alcalde, Rodrigo Lozano de la Fuente, que vieron la luz de la cultura a través de las hoces en tiempo grises.

El propio Antonio Iglesias, creador de las Semanas, escribió en un artículo en la revista ‘Cuenca’: “Fue allá por los primeros meses de 1962. Cuenca, por aquellas fechas, se hallaba inquieta sobre la realización de un ambicioso proyecto musical”. Recordaba Antonio Iglesias que “Eugenio López y López, gobernador civil y fraternal amigo, (los dos paisanos de Orense) quiso que yo conociera la idea, que fuera a Cuenca a ayudar a llevarla a cabo y cumplí con la grata cita acompañándome en la visita una figura universal de la música de España: el guitarrista Andrés Segovia. Entonces, de la buena mano de un amigo, como José Luis Álvarez de Castro, que era delegado provincial de Información y Turismo, recorrimos la ciudad por todas partes”.

Antonio Iglesias entrevistado por el periodista José Vicente Ávila. / José Luis Pinós

Fue entonces cuando descubrieron la iglesia de San Miguel, “maravillosamente suspendida sobre la Hoz del Júcar…”, que se encontraba en obras, con proyecto del acreditado arquitecto Chueca Goitia y se quedaron prendados: “Picaban en las piedras unos cuantos obreros, pero la iglesia y el lugar tenían tanta personalidad y tanta fuerza emocional, que decidimos crear allí mismo las Semanas”.

La primera Semana

Cartel de la I Semana. / Cuenca en el recuerdo

El periódico local “Ofensiva” daba prioridad en la primera página a la información de la Semana de Música Religiosa, en detrimento de las crónicas de Semana Santa, que pasaban a un segundo plano, aunque al anunciar el primer concierto destacaba “el gran acontecimiento para el que Cuenca ofrece el ambiente propicio de su Semana Santa”.

El primer concierto en San Miguel, a las seis de la tarde, tuvo un prólogo de media hora con un pregón de Federico Muelas, para dar paso al coro de RNE, dirigido por Alberto Blancafort, con “La Pasión según San Mateo”. Los espectadores que llenaron la antigua iglesia de San Miguel quedaron maravillados y sorprendidos por las palanganas con alcohol que instaló el Ayuntamiento, a modo de calefacción, y algún día el director de orquesta, Odón Alonso, tuvo que dirigir con una mantolina sobre sus hombros.

Escenario ideal

Sobre el escenario y el público, Odón Alonso señalaba tras el primer concierto en San Miguel: “El sitio es maravilloso y mis colaboradores extraordinarios. Creo que conseguiremos hacer algo digno del entusiasmo con que Cuenca ha tomado esta Semana para el futuro. El público ha escuchado con verdadera atención y devoción”.

Concierto en la iglesia de San Miguel en 1972. / Texeda

Al igual que Odón Alonso, Blancafort, que falleció en 2004, vino a las Semanas de Cuenca en varias ocasiones. Sobre la recuperaba sala de conciertos manifestaba: “San Miguel me ha parecido de gran belleza y de condiciones acústicas excepcionales. Mi optimismo llega a pensar que en pocos años puede adquirir categoría internacional, precisamente por haber elegido Cuenca como lugar y el marco singular de San Miguel”.

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