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Eva Reyes

‘¿Por qué Macron?’

Aunque es difícil extrapolar la situación de un país a otro, es una obviedad que lo que pasó en Francia el pasado domingo, cuando el joven Emmanuel Macron se alzó con la victoria electoral frente a Marine Le Pen

Firma Eva Reyes, '¿Por qué Macron?'

La Línea de la Concepción

Aunque es difícil extrapolar la situación de un país a otro, es una obviedad que lo que pasó en Francia el pasado domingo, cuando el joven Emmanuel Macron se alzó con la victoria electoral frente a Marine Le Pen, es impensable en nuestro país, donde ya el bipartidismo pasó a mejor vida pero todavía resulta inverosímil que una cara relativamente nueva, y bajo siglas también nuevas, logre lo que ha logrado Macron.

Cuando el CIS acaba de revelar que el PSOE vuelve a superar en intención de voto a Podemos, al que jamás podrá negarse lo conseguido en un tiempo récord, aunque sólo sea por dos décimas, los franceses han convertido a Macron en una de las figuras políticas más relevantes de la vieja Europa, emulando al Berlusconi de 1994.

Dejando a un lado las profundas diferencias entre ambos, la victoria de Macron es aún más meritoria y explosiva, ya que frente a Berlusconi, un magnate de enorme popularidad en Italia, el francés era hasta hace no mucho tiempo un desconocido al que, eso sí, ha beneficiado el declive de los partidos tradicionales galos.

¿Pero cuáles son las claves del éxito de Macron? Por un lado, y sin duda, su europeísmo y su alejamiento de izquierdas y derechas, pero también su decisión de abandonar el gobierno socialista del que había llegado a ser ministro de Economía, una responsabilidad nada baladí. Pero ni siquiera entonces se le tomó en serio.

Sin embargo, su movimiento empezó a tornarse imparable y su figura, mucho más que popular. Al mismo tiempo, las opciones socialistas se desintegraban y Macron comienza a recibir el apoyo de destacados miembros de esta formación.

En marzo de este año ya superaba en intención de voto a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, el mejor adversario que podría desear Macron para la segunda vuelta de las elecciones celebradas el pasado domingo. Los resultados no hicieron sino confirmar lo que ya se sabía desde la primera vuelta: que Macron ganaría los comicios.

Macron ha conseguido, de forma contundente, alejar las manos de la extrema derecha del gobierno de un país que es la esencia misma de Europa, pero lo que va a hacer o podrá hacer es todavía una incógnita. Uno de sus lemas es que la verdadera división está entre la apertura y el inmovilismo, y en la apertura caben, según el propio Macron, independientes y procedentes de la derecha y la izquierda. Una premisa que, al menos de momento, es impensable en España y que quizás explique por qué partidos emergentes no han conseguido superar todavía a la política tradicional.

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