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Medicamentos prohibidos para los mayores

La atención a los efectos secundarios y pasarse con las dosis, dos de los puntos de atención

Según el geriatra Soria Perdomo, el 80% de las reacciones adversas a medicamentos pueden ser relacionadas a la dosificación y pueden ser predecibles. / ()

Entre las preocupaciones que rodean a nuestros mayores, una que debe ocuparnos es la de la medicación que toman.

“Acorde a algunos estudios, el 80% de las reacciones adversas a medicamentos pueden ser relacionadas a la dosificación y pueden ser predecibles”, nos ha explicado Fran Soria Perdomo, jefe del Equipo Médico de Apoyo Quirúrgico del Hospital Sur de Alcorcón y geriatra de los Hospitales Sur y Clínica La Luz.

“Los mayores frágiles pueden estar en riesgo a la reacciones adversas a medicamentos con mayor probabilidad de tomar varias medicaciones”, señala.

Ha querido llamar la atención sobre los síntomas, “cualquiera puede ser considerado como efecto secundario hasta que se demuestre lo contrario” y ha recordado que pacientes y cuidadores deben alertar los doctores sobre las diversas dificultades en tomar las medicaciones.

 

Entre ellas enumera problemas de:

Memoria- Dificultades para recordar cuando tomar las medicaciones, lo que se puede resolver usando pastilleros y recordatorios para la medicación

Visión- Dificultades para diferenciar los medicamentos.

Destreza- Usada para la apertura de frascos de pastillas o el uso de inhaladores.

Deglución- Problemas al tragar y se plantea el uso de medicamentos en sobres o en bucodispersables.

 

Entre las recomendaciones concretas se pide cuidado con el uso de medicamentos anti-inflamatorios no-esteroideos (AINES), en los que se desaconseja su uso prolongado ya que pueden “aumentar el riesgo de úlceras y sangrado en su estómago o intestinos”; pueden también aumentar la presión arterial, alteran la función renal y empeorar la insuficiencia cardiaca.

“En caso de usar un AINES debe considerarse el uso de Omeprazol o algún otro fármaco “inhibidor de bomba de protones” para proteger el estómago y evitar el riesgo de sangrado”, apunta y aconseja extremar precaución en personas en riesgo de sangrado que “son los mayores de 75 años, los que toman medicaciones anticoagulantes así como los enfermos renales o los pacientes con insuficiencia cardíaca”.

Sobre los inhibidores de la bomba de protones (el Omeprazol), recuerda que reducen la acidez del estómago, “de aquí existen hipótesis que pueden relacionar el efecto farmacológico reductor del ácido en los tejidos neuronales y la posible generación de demencia, hecho que no está demostrado”.

Otra posibilidad es la disminución de la disponibilidad de vitamina B12 implicado en el deterioro cognitivo, “sin embargo no está demostrada esta relación y la pregunta que debemos responder es si no necesitamos Omeprazol no debemos tomarlo pero debemos tomarlo si está indicado por nuestro médico”.

También pide cuidado el uso de Digoxina, “de uso frecuente en la insuficiencia cardíaca y en las arritmias cardíacas. Debe ser usada con cuidado en pacientes con insuficiencia renal ya que dicho medicamento se elimina por vía renal y puede ser contraproducente”.

Por último pide evitar medicaciones para el insomnio como las benzodiacepinas, tales como Diazepam o Alprazolam. Pastillas para dormir tales como Zolpidem.

“Evite drogas antidepresivas como la Amitriptilina porque pueden causar confusión, estreñimiento, boca seca, visión borrosa, y problemas urinarios”, concluye.

Evite los antihistamínicos como Difenhidramina y Clorfeniramina, este tipo de fármacos así como muchos componentes sedantes incluidos en fármacos antitusígenos. Estos fármacos pueden causar confusión, visión borrosa, estreñimiento, problemas urinarios, y sequedad bucal.

Al menos de estar indicado por un especialista, evite fármacos como haloperidol, Risperidona o Quetiapina. Estas medicinas frecuentemente se usan para tratar problemas del comportamiento en personas mayores con demencia pero deben ser usadas con cuidado porque pueden aumentar el riesgo de derrame cerebral, también pueden causar temblores y otros efectos secundarios, así́ como un alto riesgo de sufrir caídas.

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