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El Astoria, el último de los grandes proyectos que se le enquistan a De la Torre

El fallido proyecto del Astoria en Málaga tras la mediática marcha de Antonio Banderas ha puesto sobre la mesa las dificultades del gobierno municipal de Francisco de la Torre para desbloquear asuntos capitales en la ciudad o impulsar grandes consensos en torno a proyectos clave, como el futuro de Limasa, las torres de Repsol, el hotel diseñado por Moneo, el metro y hasta el conflicto de bomberos

Vista exterior de los antiguos cines Astoria y Victoria de la ciudad de Málaga. El actor malagueño Antonio Banderas ha anunciado en una carta que renuncia al proyecto cultural y teatral en los antiguos cines Astoria de su ciudad natal, que había ganado el concurso de ideas, tras los "insultos" y "el trato humillante" hacia esta iniciativa / ()

A punto de alcanzarse el ecuador de la legislatura municipal, el balance de mandato del Partido Popular en minoría en el ayuntamiento de Málaga deja claro que el gobierno municipal no ha sabido articular grandes consensos ni negociar con el resto de partidos para desatascar proyectos fundamentales en la ciudad, que siguen igual o más enquistados que al principio del mandato: es el caso de la futura gestión de la limpieza, el metro, el proyecto para la construcción de un hotel diseñado por Moneo, el uso de los terrenos de Repsol.

Pero la debilidad del alcalde, Francisco de la Torre, en minoría tampoco ha provocado que mueva un ápice su postura a pesar de ser derrotado en el pleno en numerosas ocasiones por la mayoría de la oposición, que ha ido tumbando sus propuestas o apoyando proyectos alternativos que los populares nunca han cumplido.

Por ejemplo, en torno al metro, donde los 18 concejales de la oposición exigen a los 13 del PP que desatasque el tranvía al hospital civil, algo a lo que el regidor hace oídos sordos.

Sobre Limasa, el ayuntamiento se ha visto obligado a prorrogar un más que cuestionado contrato ante la indecisión de De la Torre, que no ha despejado aún si se decantará por un servicio público de limpieza, como quieren los partidos de izquierdas, o privado, como defiende ciudadanos y sus propios concejales populares.

Otro de los grandes proyectos empantanados es relativo al futuro de los denominados terrenos de Repsol, una gran parcela de 177.000 metros cuadrados en el corazón de la zona más densamente poblada de la ciudad, Carretera de Cádiz. De la Torre también se ha quedado solo con su proyecto inmobiliario para construir cuatro rascacielos con pisos y oficinas en la zona, pero ni ceja en su empeño ni está dispuesto a permitir la consulta ciudadana que se aprobó en pleno por unanimidad para que sean los vecinos los que decidan si quieren su propuesta residencial o la de la oposición, de hacer un gran parque.

El último de un amplio listado, el proyecto para transformar la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria, con un proceso muy discutido y en el que además, saltan todas las alarmas cuando el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, insinúa que en el segundo concurso pedirá a las empresas figuras con una proyección similar a la de Antonio Banderas, lo que se interpretó como un traje a medida. El debate culminaba esta semana con la renuncia del actor a presentarse al concurso para gestionar el nuevo edificio con uso cultural y comercial.

Con estos mimbres, los socialistas salían esta semana a proponer un pacto de gobernabilidad al resto de partidos que garantice el desbloqueo de los principales proyectos ante lo que consideran “un mandato en blanco” por la “debilidad” del gobierno en minoría de De la Torre y su imposibilidad de llegar a acuerdos. El alcalde decía recoger el guante. Pero habrá que ver cuánto está dispuesto a dejarse cada uno en el camino para alcanzar grandes consensos, porque qué duda cabe de que la oposición ha aprovechado la situación para tratar de torcer la voluntad del equipo de gobierno y desbaratar sus planes, tan cierto como que el regidor ha seguido gobernando en gran medida como si tuviera mayoría con apenas 13 de los 31 concejales del pleno.

 

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