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La semana

Del gallego y el Dépor; cuestión de supervivencia

Lunes, 15 de mayo

El deportivismo y el conjunto de la ciudad de A Coruña respiraron con alivio el lunes después de que el Deportivo haya conseguido la permanencia en la Primera División del fútbol español. Aún falta el último partido de liga, esta tarde en Riazor, pero en marcha está ya la maquinaria del club para preparar el nuevo proyecto blanquiazul, de momento con más preguntas que respuestas.

Que el fútbol deba tener la importancia que tiene en esta sociedad es algo discutible y cada uno tendrá su propia opinión. Lo que parece claro es que para una ciudad como A Coruña la presencia de un equipo en la Primera División trasciende ampliamente la cuestión estrictamente deportiva. Lograr la permanencia es garantizar la continuidad del club, pero también es conservar la economía derivada del hecho en sí. Y aún hay un tercer elemento, más allá del deportivo y el económico: el social. Detrás del Dépor hay más de 20.000 socios; personas que encuentran en el fútbol ilusión, esperanza, alegrías, orgullo y sentimiento de pertenencia. Por extraño que parezca es mucho más que once jugadores corriendo detrás de un balón.

Martes, 15 de mayo

El banco que en su día compró el Pastor está ahora en venta. El Banco Popular ha admitido que negocia su venta y que ya ha recibido ofertas. El resultado final de la operación es todavía una incógnita, pero de estos movimientos están pendientes los sectores económicos de Galicia y especialmente los más 1.300 empleados que el Popular tiene en la comunidad.

Otra empresa absorbida en su día fue R. Pues bien, su comprador, Euskaltel, también fue noticia el martes porque anunció la adquisición de la operadora de cable en Asturas, Telecable. Euskaltel ha garantizado la identidad gallega de R.

La crisis -y gestiones más que discutibles- se llevó por delante el sector financiero gallego, asentado fundamentalmente en A Coruña. En ese contexto se produjo también la absorción de R. En el primer caso, supuso una gran afección al empleo y debilitó enormente la capacidad de disponer de un instrumento financiero que respaldase proyectos de futuro en Galicia, al desaparecer las cajas de ahorro.  En el segundo, supuso perder la propiedad de todo un ejemplo en el sector de las telecomunicaciones (si bien es justo reconocer el esfuerzo de Euskaltel por mantener la identidad propia de R). Falta el relato de esta historia económica tan reciente y la depuración de responsabilidades políticas, si las hay.

Miércoles, 17 de mayo

Fue el Día das Letras Galegas, que en el caso de A Coruña tiene una especial significación por ser sede de la Real Academia Galega. Fue el día de reivindicación del idioma propio de Galicia y de reconocimiento a la figura de Carlos Casares, narrador que, entre sus aportaciones, nos dejó unas deliciosas perlas periodísticas sobre lo cotidiano.

El idioma gallego será lo que Galicia quiera que sea. Y esa Galicia incluye a los gallegos de todo signo y a sus representantes públicos y sus políticas. Las amenzas son muchas y robustas; pero en la oscuridad también brillan las oportunidades para una lengua con la que no pudieron ni los Séculos Escuros.

Jueves, 18 de mayo

El plan que permitirá la entrada de los buses comarcales en el centro de A Coruña dio un paso más. El Consello de la Xunta aprobó el proyecto, que aún no tiene plazos y que se ejecutará de forma progresiva. El Ayuntamiento de A Coruña lamentó que el gobierno autonómico no haya tenido en cuenta sus aportaciones.

El día nos dejó, por lo demás, la decisión del Concello coruñés de convocar un concurso para gestionar la programación y actividades de la cárcel de la Torre. Una de las condiciones es que casi la mitad de las iniciativas estén relacionadas con la historia de la prisión.

A la idea casi no se le pueden poner 'peros'. Habrá que esperar, en todo caso, a su ejecución.  Dotar de actividad  a un edificio emblemático de la ciudad es uno de los pasos que hay que dar para evitar que se convierta en una ruina. En paralelo, habrá que mantener vigente la reivindicación de una devolución gratuita de la cárcel que ponga de nuevo las cosas en su sitio.

Viernes, 19 de mayo

La semana laborable se cerró con un dato. La tasa de criminalidad aumentó en la provincia de A Coruña en el primer trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2016, según el balance ofrecido hoy por la Delegación del Gobierno. Han descendido los robos en viviendas, pero han aumentado especialmente las infracciones penales relacionadas con las drogas.

A quien ha sufrido un robo o una agresión poco le importan las estadísticas, pero los números confirman que vivimos en un entorno seguro. Es una circunstancia  a la que daríamos más valor si pudiéramos contrastarlo con la situaciones de peligro y riesgo que se viven en otros lugares. La seguridad es un elemento más de nuestro estado de bienestar, un elemento del que, por cierto, se suele olvidar la izquierda.

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