Cinco sueños flamencos por cantiñas

El concurso de talentos creado por Cristina Heeren alimenta la ilusión de jóvenes promesas del duende

Sebastián Vilches y Lela Soto cantan antes del concurso de talentos de la Fundación Cristina Heeren / Cadena SER

Hay frutos secos para pasar la tarde. Algún cigarrillo clandestino. Palmas que suenan a compás. Paseos de un lado para otro. Y muchas sonrisas inquietas. Cada uno espanta los nervios a su manera. En una tarde de brisa agradable, en el barrio de Santa María de Cádiz, cinco jóvenes flamencos están a punto de jugarse algunos de sus sueños en un concurso. La gran mecenas del flamenco, Cristina Heeren, ha traído hasta Cádiz uno de sus nueve certámenes para descubrir nuevos talentos. El de hoy se libra a ritmo y compás de las cantiñas.

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A pocos minutos de que empiece el concurso, se arremolinan en la puerta algunas de las habituales al Centro Municipal de Flamenco de la Merced, que acogerá hoy este concurso, que, antes, por otros cantes, se ha celebrado en Málaga, Jerez o Sevilla. La Fundación de Cristina Heeren, ayudada por la empresa Acciona, ha organizado estos recitales de jóvenes buscando nuevas promesas del duende, talentos que optan a la beca de 1.500 euros del primer premio y a la posibilidad de actuar en la final y otros festivales. Hace 20 años que Heeren, estadounidense, se instaló en Sevilla para poner en marcha su fundación en apoyo al flamenco. Todo está a punto de comenzar cuando llega ella y observa la estatua de bronce dedicada a Chano Lobato que hay en la puerta. "Le conocí cuando era niña y cantó en una fiesta a la que me invitó mi padre. Y, desde entonces, nos hicimos amigos", relata Cristina Heeren entre aplausos.

Con la memoria fresca de Chano Lobato, con el peso del gusto y el compás que exige la cantiña, los concursantes sacuden sus nervios antes de empezar con algún canteciito para calentar gargantas. En la trasera del centro de La Merced, Sebastián Vilches, con un profundo acento de Andújar (Jaén), se marca unas alegrías, junto a Lela Soto, jerezana, heredera de la gran familia 'Sordera'. "Es importante haber llegado hasta aquí después de una criba tan grande", dice él. "Yo vengo a ganar", admite ella sin tapujos. Y en esa puerta trasera dan una dosis de su arte.

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Dentro, el barcelonés Marcos Martínez, quien ya ganó el concurso por soléa, muestra sus respetos por la cantiña antes de que el público entre en la sala. "Yo la he estudiado con los maestros como Aurelio Sellés, La Perla o Chano", explica. El sevillano Fernando Caballo prefiere no hablar de sus referentes para no dejarse ninguno. "Cantar por cantiñas en Cádiz es una responsabilidad", admite. Y, en camerinos, Francisco Blanco 'Calerito', de Málaga, se arranca por caracoles.

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Cada uno tendrá que cantar una cantiña y una alegría. El reparto de premios lo decide un jurado formado por Paco Perujo, Laura Vital, Paco Cortés, Segundo Falcón y Pepa Sánchez. Sebastián Vilches es el encargado de abrir el espectáculo, ante un centro municipal de La Merced casi lleno.

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Después, el sevillano Fernando Caballo pone su sello a las alegrías y destaca en sus cantiñas.

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El barcelonés Marcos Martínez exhibe en su actuación un estudiado trabajo para acercarse al compás gaditano.

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La irrupción en el escenario de Lela Soto la confirma como la favorita de la noche. Lo borda en las alegrías de la Perla. Gusta también en las cantiñas del Pinini.

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Cierra la noche de flamenco el malagueño Francisco Blanco 'Calerito', que repite sobre el escenario los caracoles que había ensayado en el camerino, y recibe una gran ovación. También triunfa en las alegrías.

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El jurado se retira a deliberar. La noche ya ha caído en Cádiz. La brisa sigue soplando fuera. Y, en ese momento, se conocen los premios. Fernando Caballo logra el tercer premio. Los caracoles de Calerito le dan el segundo. Y, sin sorpresas, Lela Soto, se lleva el primero.

Sus jóvenes sueños tienen una puerta abierta gracias al concurso. Cristina Heeren sonríe porque, otra noche más, ha contribuido a que el futuro del flamenco tenga otra nueva generación bien preparada. Sonríe con la ilusión que nació de una fiesta con Chano Lobato.